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sexo para las damitas

Categoría: casadas

06/08/2008 GMT 1

Mi esposa cogida y ni cuenta se dio

drsexoparanenitas @ 20:57

tn26.jpgEMPIEZO MI RELATO COMENTANDO LO BELLA QUE ES MI ESPOSA DE TEZ BLANCA, UNAS TETAS HERMOSAS Y UN CULO RESPINGON Y NO SE DIGA SU VULVITA APENAS CON UNA LINEA DE VELLITOS.
DURANTE MUCHO TIEMPO LLEVAMOS UNA RELACION SEXUAL COMUN, HASTA QUE POCO A POCO LE AUMENTAMOS PROTAGONISMO AL GRADO DE QUE LE INSINUE QUE SALIERAMOS A LUGARES PUBLICOS Y QUE NO SE PUDIERA CALZONES NI BRASIER, POCO A POCO LA FUI CONVIRTIENDO EN TODO UNA PUTONA, PERO MI DESEO ERA IR MAS HAYA DE VERLA COGER NO CON UNO SI NO CON VARIOS HOMBRES Y GRABAR TODO.
FUE ASI COMO EMPEZE A IDEAR UN PLAN PARA QUE OTROS HOMBRES LA PUDIERAN DISFRUTAR SIN QUE ELLA SE DIERA CUENTA.
EN UNA OCASION CONTACTE A 5 HOMBRES QUE CUMPLIERON CON UN EXCELENTE PERFIL PARA SER PROTAGONISTAS DE MI FANTASIA.
ORGANIZE UNA FIESTA EN MI CASA INVENTANDO QUE AQUELLOS HOMBRES A LOS QUE PREVIAMENTE CONOCI ERAN COMPAÑEROS DE TRABAJO, POR TAL MOTIVO LOS INVITE.
MI MUJER PARA ESTA OCASION LUCIA UNA TREMENDA MINI FALDA Y UNA BLUSA ESCOTADA QUE DEJABA MARCAR SUS PEZONES.
MIS "AMIGOS" TAN SOLO DE VERLA SE LES EMPEZABA A PARAR SUS VERGAS.
POCO A POCO LA FIESTA SE FUE EXTINGUIENDO, HASTA QUE LOS FAMILIARES CERCANOS Y OTROS AMIGOS SE FUERON RETIRANDO HASTA QUEDARNOS SOLO MI MUJER Y LOS 5 SEUDO "COMPAÑEROS".
POCO A POCO FUI INCITANDO A MI MUJER A QUE A QUE TOMARA HASTA QUE SE SENTO ACOMPAÑANDONOS, POCO A POCO EL ALCOHOL EMPEZABA A SURTIR EFECTO Y MI MUJER SE VEIA BORRACA CASI A PUNTO DE PERDER EL CONOCIMIENTO.
SE DISCULPO CON MIS AMIGOS Y SE FUE A LA HABITACION, A LA MEDIA HORA SUBI SIGILOZAMENTE AL CUARTO Y AHI ESTABA MI MUJER TUMBADA CON APENAS CON UNAS BRAGUITAS Y UN SOSTEN QUE DEJABA APRECIAR LA ESCULTURAL FIGURA.
LA LLAME PARA VER SI REACCIONABA Y NO OBTUVE RESPUESTA FUE ASI COMO LLAME A MIS INVITADOS QUE SUBIERO PARA POSTERIORMENTE EMPEZAR A DESNUDARSE DEJANDO LIBRES TREMENDAS POLLAS, Y LO RECONOZCO MAS GRANDES Y GRUESAS QUE LA MIA.
EL PRIMERO DE ELLOS LE RETIRO EL SOSTEN Y LAS BRAGUITAS DEJANDO A MI MUJE DESNUDA EL OTRO EMPEZO A MAMARLE LA PUCHITA, MIENTRAS QUE EL TERCERO LE METIA COMO PODIA SU VERGOTA EN LA BOCA YO SIN PERDER LUJO DE DETALLE SAQUE LA VIDEO GRABADORA PARA TENER RECUERDO DE ESTOS MOMENTO, EL CUARTO DE ELLOS LE EMPEZO A METER EL DEDO POR EL CULO MIENTRAS QUE EL EL QUINTO SE LA ESTABA JALANDO AL VER SE MEJANTE CUADRO.
POCO A POCO INTERCAMBIARON HUECOS HASTA QUE LA PENETRARON EN REPETIDAS OCASIONES, POR SU PUCHITA QUE ESTABA LLENA DE ESPERA POR TODOS LADOS, SU BOCA CHORREADA DE ESE LIQUIDO.
POSTERIORMENTE EL MAYOR DE ELLOS EMPEZO A PREPARAR EL CULO DE MI MUJER, PARA PENETRARLA POCO A POCO SE EMPEZO A DILATAR ESE AHUJERITO HASTA TENER TODA LA VERGA DE ESE HOMBRE QUE EN SEGUIDA EMPEZO A BOMBERLA HASTA CORRERSE Y DEJAR TURNO AL RESTO DE SUS COMPAÑEROS UNO POR UNO, FUERO CULEANDO A MI ESPOSA HASTA TERMINAR POR CORRERSE YA CASI AMANECIENDO SE RETIRARON DEJANDO A MI ESPOSA TODOA ABIERTA POR TODOS SUS ORIFICIOS LLENA DE SEMEN... AL VER SE CUADRO ME ABALANCE SOBRE MI ESPOSA RECORDANDO LAS ESCENAS DE HORAS ANTES EMPEZE A PENETRARLA EN MIS MOVIMIENTOS SE ESCUCHABA LO HUMEDA NO SE SI ELLA INVOLUNTARIAMENTE O LA GRAN CANTIDAD DE SEMEN DE LOS SUJETOS.
POSTERIORMENTE LA LIMPIE COMO PUDO Y ME DORMI JUNTO A ELLA
CASI AL MEDIO DIA LA VI EN LA COCINA, ME PREGUNTO A QUE HORA SE HABIA IDO MIS AMIGOS LES DIJE QUE EN SEGUIDA.
ME DIJO QUE NO AGUNTABA EL DOLOR DEL CUERPO Y SOBRE TODO DE SU ANO, LE DIJE QUE TAL VEZ SE HABIA CAIDO O ALGO POR EL ESTILO Y LO TOMO CON NATURALIDAD.. SIN SABER QUE HABIA SIDO PRESA DE 5 MACHOS

11/06/2008 GMT 1

Camila: Mi esposo no lo sabe

drsexoparanenitas @ 20:45

 

Acudí a la cita sintiendo la emoción en mi pecho. Cuando estuvo frente a mí, me alegré muchísimo. Por su rostro, se veía que era un hombre bonachón. Sus ojos se abrieron sorprendidos. Mis labios perfectamente pintados de rojo carmesí se abrieron para decir ‘hola’. Extendió su mano para recibir la mía, las estrechamos y luego sus brazos rodearon mi espalda. Nos abrazamos como viejos amigos. Yo me levanté en las puntas de los pies para darle un beso en la mejilla, cambié ligeramente la dirección de mis labios y besé su comisura labial. Víctor se sonrojó.

¿No has cambiado tu decisión? – me preguntó serio.

¡No! - respondí sin dudar.

Vayamos entonces – dijo.

Tomamos el taxi con dirección al hotel donde se hospedaba. En el trayecto, nos hicimos preguntas cortas y dimos respuestas breves sobre el viaje, la ciudad nueva para él, y cosas por el estilo. Me acerqué a su oido, para evitar ser escuchados por el conductor del taxi, hablándole en voz muy baja:

Sabes, estoy que ardo de caliente.

¿Desde cuando no te toca tu marido?- me preguntó muy quedito.

Ya son como cuatro meses.

Debes necesitarla con ansias – me dijo con sus labios pegados a su oreja.

¡Sí! – le respondí excitada – ¡no te imaginas cuanto!

Nos dimos un beso en la boca, nuestras lenguas se saborearon mutuamente, así confirmamos nuestra disposición a gozar nuestro encuentro.

Llegamos a la habitación del hotel. Inmediatamente marqué desde mi celular.

¡Hola corazón! ¡Ya estamos en el hotel! El Ramada, en South Harbor Boulevard, segundo piso, cuarto 239 – le dije a Tony.

Victor cerró la puerta, lo detuve.

No pongas el seguro a la puerta– le dije – más tarde llegará Tony.

¿A que hora estará aquí?

Ya viene en camino, no debe tardar y más le vale que se apure – le contesté.

¿Lo esperamos? – me preguntó.

No le respondí, yo ya estaba desesperada por ser cogida. Lo jalé de la mano pasando al cuarto. Me paré entre la cama y la cómoda. Me quité la gabardina, preguntando:

¿Qué te parece?

¡Estas sensacional güerita! – me respondió emocionado.

Mira todo lo que te vas a comer – le dije recorriendo mis manos, de arriba hacia abajo, a los lados de mi cuerpo.

Sonriendo, levanté los brazos, modelando, girando mi cuerpo lentamente. Vestía una blusa negra de tela transparente, con sostén de media copa que permitía la vista completa de mis grandes senos. En la falda roja, corta muy pegada al cuerpo, se dibujaban los tirantes del liguero. Las medias y zapatillas negras combinaban muy bien con mi atuendo.

Tienes un cuerpo sensacional ¡que trasero! – me dijo emocionado.

¿Tú crees?

Se acercó por mi espalda, poniendo sus manos sobre mis pechos.

¡Estas riquísima, Mary! ¡Que tetas tan grandes! – me dijo en el oido, besándome el cuello, detrás de la oreja.

Mi piel se puso de gallina, coloqué mis manos sobre las suyas, balanceando mi cuerpo, pegando mis nalgas a su pubis. Víctor siguió besándome y lamiendo el cuello, haciendo que me retorciera con sus caricias. Me voltió y volvimos a iniciar el beso que quedó inconcluso en el taxi. Nos besamos una y otra y otra vez. Perdimos la noción del tiempo. Yo correspondí a sus besos y caricias, mordiendo suavemente su lengua y labios. El me tenía rodeada de la cintura, yo de su cuello. Fue un momento que esperé por mucho tiempo. Víctor comenzó a remover mi blusa, lo detuve.

¡No! ¡Así no corazón! – le dije separándose un poco de él – tal como acordamos, te voy a hacer el striptease. Ponte cómodo.

Lo que tú digas mami – dijo con voz temblorosa.

Se sentó en la orilla de la cama. Solté mi pelo, moviendo mi cuerpo sensualmente desabotoné los puños de la blusa, seguí con los botones del frente. Mis movimientos lentos contrastaban con los latidos de mi corazón que eran muy rápidos. Su cara tenía una expresión de excitación que se transmitió a mi cuerpo. También pude sentir en mi concha el efecto de su mirada llena de deseo. Claramente sentí como se mojó mi vagina. Lentamente removí la blusa, la aventé sobre su cara.

¿Y tú? ¿No te vas a ir preparando? – le pregunté con voz sugestiva.

Comenzó a quitarse los zapatos y camisa. Yo seguí contorneado mi cuerpo, acerqué mis tetas a su cara. Víctor clavó su rostro entre mis grandes senos, aspirando muy fuerte con su nariz.

¡Que rico huelen tus pechos Mary! – me dijo, continuando oliéndolos.

Con mis manos presioné su cabeza ligeramente contra mi pecho. Mientras él lo olía y daba pequeños besos a mi busto, sus manos fueron hacia atrás de mi brassier para desengancharlo. Cuando intentó quitar el brassier, me separé de él, continuando mis movimientos eróticos.

¡Quitate el brassier Mary! – me pidió.

No comas ansias - le dije- tenemos toda la tarde.

Quería lograr en él, lo mismo que sentía yo: un deseo desesperado por tener sexo. Me voltié de espaldas a él, indicándole bajar el cierre de mi falda. Tan pronto lo hizo, me separé nuevamente. Me voltié de frente a él, con un brazo sostuve mi brassier para que no cayera, mientras con la otra mano bajaba poco a poco mi falda. Víctor continuaba quitándose la ropa. Se detuvo cuando mi falda cayó y notó que yo no tenía panty, rápidamente mi mano cubrió mi pubis. Así quedé: con mis zapatillas de tacón alto, las medias sujetas con el ligero, mi mano cubriendo el pubis y mi brazo deteniendo el brassier. Víctor tragó saliva.

¡Mary! –dijo evidentemente entusiasmado – estas fenomenal.

¿Te parece?

¡Claro güerita! ¡Déjame verte por completo!

Lentamente comencé a girar mi cuerpo, cuando estuve de espaldas a Víctor, abrí un poco mis piernas, cubrí mi sexo y mi ano con mi mano. Agaché mi torso hacia delante, sin descubrir mis partes íntimas.

¡Puta madre! –dijo Víctor – estas buenísima mamacita.

¿Te gusta mi cuerpo?

¡Mucho! Voltea para que lo sepas. – me respondió.

Di la vuelta, él estaba con su pantalón y truza en los pies, lo demás desnudo, casi acostado en la cama, con el pene muy erecto. Ahora la que trago saliva fui yo, no había duda que yo logré esa excitación. Su miembro se veía hermoso, con las venas llenas en su cuerpo y la cabeza brillosa, con los testículos colgando. Por instinto me apreté una teta y acaricié mi clítoris. Dije a mi misma: ¡todo eso me van a meter! ¡Cielos! solo de verlo así, mi conchita comenzó a contraerse. Retiré la mano de mi pubis, el brassier cayó al piso. Con mis manos acaricié mis pezones, luego puse las manos debajo de mis tetas, se las ofrecí a Víctor.

¿Te gustan? – pregunté muy cachonda.

¡Claro! Son muy grandes, tal como las imaginé – me dijo, al momento que se sacó su truza y pantalón, subiendo por completo a la cama.

Ven – me llamó- esta lista…..

Acuéstate – le dije – primero me vas a comer la concha, tal como acordamos…

Víctor obedeció. Se tendió a lo largo de la cama, colocando su cabeza sobre la almohada, sin dejar de observarme. Me paré sobre la cama, con mis pies a los lados de su cintura. Él clavó su mirada en mi concha. Con ambas manos separé mis labios vaginales para que viera todo mi sexo. Llevó su mano a su miembro y lo empezó a masturbar lentamente.

¡Que sexo tan sabroso tienes Mary! – me dijo tratando de penetrarme con su vista.

¿Te gusta? – lo abrí lo más que pude, ofreciéndoselo.

¡Mucho Mary! ¡Está muy jugoso!

En efecto, mi vagina estaba muy mojada. Con mis dedos embarré alrededor de mi sexo mis jugos. Cuando toqué mi clítoris, pegué un pequeño grito. Que rico sentí tocar mi sexo. Acaricié mi clítoris y me metí un dedo en la vagina lo más profundo que pude. Jugué con mi dedo dentro de mi conchita. Con la otra mano separé mi muslo para que Víctor no perdiera detalle de mi dedeada. Su mano se movía muy rápido masturbando su miembro. Caminé para situarme exactamente arriba de su cara. Las manos de Víctor recorrieron mis piernas, desde mis tobillos hasta mis nalgas. Yo puse mis manos sobre la cabecera de la cama para detenerme. Él separó mis glúteos para observar mejor mi sexo. Sentí la punta de su dedo en la entradita de mi vagina.

¿Lo puedo meter? – me preguntó.

Mi respuesta fue abrir más las piernas, cerrar los ojos y concentrarme en sentir su dedo dentro de mí. Con suavidad Víctor lo introdujo poco a poco. Lo metía y sacaba con mucho cuidado.

¿Así te masturbas, cuándo no tienes quien te coja? – me preguntó.

¡Sííííííííí! ¡Asííííííííííí! – le respondí sintiendo la llegada eminente de mi orgasmo.

Ya no pude más, mi orgasmo llegó tremendo, la primera ola de placer ocurrió mientras dejaba caer mis nalgas sobre el pecho de Víctor. El retiró su dedo para tomar con sus manos mis nalgas. Abrí mis rodillas y acerqué mi sexo a su boca. La segunda ola de mi orgasmo coincidió con su lengua lamiendo mi clítoris. Esto aumentó mi placer, tuve el orgasmo más fuerte que jamás haya tenido. Estiré mis brazos sobre la cabecera de la cama para apoyarme y empujar con fuerza mi concha sobre la boca de Víctor. Él también estaba gozando comerme la concha. Me chupaba con fuerza y metía su lengua en mi vagina con muchas ganas. Restregué mi concha en su cara hasta que mi orgasmo terminó. Hice mi vista hacia abajo para verlo, tenía toda la nariz y mejillas mojadas con mis jugos. Así me quedé, con mi sexo muy cerca de su boca. - ¡Que rica sabes! – me dijo. No contesté, solo le acerqué un poco más mi sexo. ¡Cuánto tiempo sin que me comieran la concha! Yo quería seguir gozando de esa manera. Sin dejar de tener contacto con nuestros ojos, sentí su lengua recorrer mis labios vaginales, varias veces, hasta que la introdujo en mi vagina. ¡Uuuyyy! Mi excitación nuevamente llegó al máximo. Con sus labios tomó uno de mis labios vaginales, lo estiró y metió dentro de su boca, lo chupó muy fuerte como si se lo quisiera tragar. ¡Uuuyyy! Yo sentí riquísimo. Nunca me habían hecho algo parecido. Moví mi cadera tratando de meter toda mi vulva en su boca. Hizo lo mismo con mi otro labio vaginal. ¡Sigue, Sigue mi rey! – le dije – ¡No pares! Su respuesta fue tomar mi clítoris entre sus labios y succionarlo. Toda el área alrededor de mi clítoris estaba dentro de su boca. Al mismo tiempo que succionaba su lengua hacia círculos acariciando mi clítoris. ¡Ooohhh! Mi orgasmo llegó igual de fuerte que el primero. Yo solté la cabecera de la cama y puse mis manos atrás de la cabeza de Víctor jalándola contra mi sexo. ¡Que rico sentía! No quería que él dejara de comer mi concha como lo estaba haciendo. Mi orgasmo no parecía terminar, ola tras ola de placer llegaba en mi interior. Nunca me había puesto en ese estado. ¡Y era apenas el comienzo de mi cita con él y Tony! Tuve unas ganas irresistibles de tener su miembro en mi boca mientras él me comía mi conchita. Sin hablar ni explicar nada, separé mi vulva de su boca y me voltié para hacer un 69. Puse mis manos a los lados de sus muslos, mi boca buscó su pene y metí lo más que pude dentro de ella. Casi cupo todo su pene. Lo comencé a mamar moviendo mi boca alternadamente con mi cadera. Víctor separó mis nalgas y usó su lengua por todo mi sexo. Tal como lo imaginé, sentía divino mamarle su palo y él mi concha. No puedo decir que llegó otro orgasmo, pues parecía que nunca había dejado de tenerlo. Me lamió toda, incluyendo mi culito. ¡Uuuyyy! ¡Que delicioso comía mi concha! ¡Esas si son mamadas! – pensé- no las que me da el pendejo de mi marido. Yo trataba ahora su verga con ternura, le besé la cabeza y chupé sus testículos con mucha suavidad. Llegué a meterme un huevo dentro de mi boca.

Métetela – me dijo Víctor. Yo obedecí tratando de comerme toda su verga.

En tu concha – me corrigió – te quiero coger Mary.

Sí – pensé – cógeme, la necesito dentro. Levanté mi cuerpo y Víctor deslizó el suyo hacia arriba, para dejar su espalda recargada sobre la cabecera de la cama. Yo me senté en cuclillas de espalda a él. Coloqué su pene en mi entradita y deje caer mis caderas sobre su miembro. Entró todito sin ninguna dificultad. Comencé a mover mi cadera hacia arriba y abajo, dándome de sentones sobre su verga. Él cogió mis tetas con sus manos, amasándomelas y diciendo lo mucho que estaba disfrutando esa cogida. Sus dientes me daban pequeñas mordidas en mi espalda. Giré un poco mi torso para ofrecerle una teta en su boca. Con mucha suavidad comenzó a besarme y mamarme el pezón. La forma como me lamía mi teta obligó a disminuir la velocidad de mis sentones. - ¡Así, despacio! - me dijo él mientras sus manos, tomando mi cintura, guiaban el ritmo de la cogida. Fue acertado, era mejor sentir como me la metía despacio y como su lengua alborotaba mi pezón. Cerré mis ojos para disfrutar esa cogida. Los abrí sorprendida cuando Víctor habló:

¡Hola! Soy Víctor ¿Tony, verdad?

Sí, ¡Que tal!

¡Hola corazón! - Alcancé a decir. Enfrente de nosotros estaba Tony.

¡Disculpa que nos adelantamos……- dijo Víctor.

No se preocupen síganle, ahorita me uno a ustedes……

Yo le sonreí, mostrándole lo contenta que estaba por tenerlo ahí también. Mientras Tony se desvestía, continuamos cogiendo. Tony veía con detalle como el palo de Víctor se clavaba todo en mi vagina. Yo puse mis manos sobre mis rodillas abriéndolas al máximo moviendo hacia arriba y abajo mi cadera, cayendo pesadamente sobre el pene. Las manos de Víctor se pusieron sobre mi liguero, jalándome para que me la metiera hasta el fondo.

Tony acercó sus labios a mis tetas, chupándolas mientras que Víctor me cogía. ¡Eso era lo que yo quería esa tarde! Sentirme deseada por dos hombres. Que los dos me dieran una cogida que tanta falta me hace. Ya que mi marido casi no me toca. Yo estiré mi brazo para tomar el pene de Tony con mi mano. A las pocas masturbadas que le di, su miembro se puso durísimo. ¡Dámelo en la boca!- le dije a Tony. Él se subió a cama parándose frente a mí. Dirigió su miembro a mi boca, pero con las sentadas que me daba sobre el pene de Víctor, se me dificultó mamárselo a gusto. Lo que hice fue masturbarlo con mi mano.

¡Que dura verga tienes papacito – le dije a Tony!

La apreté durísimo, le puse más saliva sobre su miembro y lo masturbé al ritmo de mis sentones. A ratos me la acercaba a la boca y le chupaba su cabezota o le daba de besos. Víctor sujetó mi cadera para mantenerla quieta, metiendo y sacando su miembro de mi vagina muy rápido. Yo aproveché para meter la cabeza del pene de Tony en mi boca, sin dejar de masturbarlo, mientras mi otra mano le acariciaba sus huevotes. Ya se imaginaran lo que yo sentía. ¡Que delicioso era tener a los dos hombres disfrutándome y dándoles placer! Sentí muy caliente dentro de mi vagina, era la eyaculación de Víctor. Moví nuevamente mi cadera con desesperación, aumentando el placer de él, quien con exclamaciones me demostró como gozó su venida.

Su miembro se puso flácido, pero yo quería seguir siendo cogida. Me detuve un momento y le dije a Tony: - ¡cógeme tú! Tony dio unos pasos para atrás, yo me puse en cuatro sobre mis rodillas. Con mis manos abrí mis nalgas esperando la penetración de Tony. Él agarró mi cintura para detenerse y despacio deslizó su pene en mi vagina, entró todo. Mientras me cogía, Tony me preguntó:

¿Me lo vas a dar hoy?

¡Lo que quieras corazón! ¡Te doy lo que quieras! – respondí.

Terminé de contestarle y sentí caer un chorro de saliva sobre mi ano. Inmediatamente pensé en las veces que mi marido y Tony me habían pedido cogerme por ahí. Siempre me negué, pero esa tarde era especial, yo estaba dispuesta a darle todo lo que me pidieran esos cabrones. Poco a poco Tony comenzó a meter un dedo en mi agujerito. ¡Uuyyy! Me gusto mucho sentirlo hurgándome la colita. En eso, Víctor levantó mi cara acercándome su verga semierecta a mi boca. Sin pensarlo abrí mi boca para que la metiera. Se la mamé con calma, quería sentirla otra vez completamente parada. No me costó mucho trabajo lograrlo. Puse mis manos deteniéndome de sus muslos mientras se la mamaba. Tony ya me metía dos dedos en mi trasero. Era la primera vez que tenía ocupados mis tres cavidades. Mi mente se ofuscó, no escuche ni vi nada. Solo quería que este gozo no se acabara nunca. Así estuvimos un rato hasta que Tony me dijo:

Ya estas lista Mary……lo que me prometiste…..

Acuéstate por favor – le dije a Víctor – Tony quiere hacer un sándwich.

Inmediatamente obedeció, él sabia que ese era también mi deseo. Por fin sentiría dos miembros dentro de mí. No saben cuantas noches estuve imaginándome en medio de dos hombres. Por fin haría realidad mi fantasía.

Cabalgué a Víctor, introduciendo su miembro en mi vagina. Sin perdida de tiempo comenzó a cogerme lentamente. Mientras me la metía, me chupaba mis tetas igual de despacio. ¡Que bonito fue que me estuviera cogiendo así! Le puso especial atención a mis pezones, los mordía levemente cuidando de no lastimarme. Yo esperaba con ansia la penetración de Tony, sin embargo, apareció frente de mí, con un condón en su mano.

Pónmelo con tu boca – me indicó.

Eso hice, le puse el condón hasta donde mi boca alcanzó. Él terminó de proteger su pene y le embarró saliva. Se movió atrás de mí. Víctor, al ver a Tony listo a penetrarme, separó mis nalgas con sus manos, dejando mi agujerito a la disposición de Tony. Su pene entró con cierta dificultad, el dolor que sentí fue compensado con la emoción de saberme cogida por ellos dos. Poco a poco fueron sincronizando sus movimientos hasta el punto de sacarlas y meterlas juntos. ¡Uuuffff! ¡Que gozo! Fue mucho mejor de lo que me imaginé. Víctor me abrazó de la cintura, para darme unas metidas muy fuertes. Tony, quien estaba de pie, puso sus manos sobre mis tetas, apoyándose en ellas, mientras me hundía todo su miembro en mi culito. Mi mente fue cayendo en un vació al mismo ritmo que ellos aumentaron la velocidad y fuerza con que me cogían. La oleada de mi orgasmo me llego infinidad de veces. ¡Grite y grite! Pidiéndoles que no pararan. Yo quería más y más.

¡Que chingón! - dijo Tony - estas muy apretada mamacita. ¿Te gusta?

Sííííííí, mucho ¡Métemela toda! - le respondí.

Tony le puso más fuerza. En una de esas, la verga de Víctor quedó fuera de mi vagina. Yo protesté de inmediato.

No me la saques Victor – le dije- ¡métela! ¡Métela por favor!

Párense tantito – nos pidió.

Tony se salió de mi un momento. Sin perdida de tiempo hice mi mano hacia atrás para tomar el miembro de Víctor y volverlo a meter en mi conchita.

Ya esta – les dije.

Victor se acomodó, tomando mi cintura firmemente. Tony volvió a penetrarme la colita. ¡Ayy! ¡Que rico sentí al tenerlos de nuevo dentro de mí! En un suspiro, ya tenía esas dos vergas otra vez saliendo y entrando por completo en mí. Sus cuerpos chocaban contra el mío, pronto ellos también comenzaron a gemir y exclamar. Tony hablaba mucho diciendo como disfrutaba la enculada que me daba. El orgasmo que me llegó me hizo gritar, esto excitó más a los dos, porque comenzaron a mover sus caderas con desesperación. Mi orgasmo nubló por completo mi mente, parecía que perdería la conciencia, en serio, estuve a punto de desmayarme por la venidota que me produjo la cogida que me dieron esos cabrones. Yo aflojé mi cuerpo, dejando que ellos me cogieran como quisieran, cerré mis ojos y disfruté mi orgasmo como nunca lo había hecho. A los pocos instantes, escuché decir a Tony:

¡Ahí te van! ¡Ahí te van!

Su semen caliente cayó sobre mi espalda, también los sentí caer sobre mi culito. Más cayeron sobre mi espalda. Voltié mi cara para verlo, Tony estaba masturbando su miembro y seguía escupiendo espermas sobre mi. Tony se movió enfrente de mí, dándome su verga en la boca. Pocos espermas quedaron en mis labios. Yo abrí la boca para mamarla, apenas y me cupo la cabeza, la succioné tratando de sacarle toda su leche. Tony depositó su último chorro en mi boca, los trague, pero quería más. Seguí chupando con fuerza hasta que Tony me detuvo.

¡Esperate Mary – me dijo – que me lastimas.

¡Me vengo! ¡Me vengo! – gritó Victor.

¡En mi cara! Mi rey – le pedi- échamelos en la cara!

Tony se hizo a un lado para que Víctor se parara frente a mí. Mientras Víctor se incorporaba, arrojó el primer chisguete de semen que rebotó en mis pechos. Después una gran cantidad de leche cubrió mi frente, resbalando hacia mis ojos y nariz. Inmediatamente dirigí mi boca a su verga, pues quería probar su semen. Todavía alcancé a beber una buena cantidad de sus espermas. Me supieron agridulces, muy sabrosos. Seguí chupando su pene hasta que no salió nada. Le di un último beso a la cabeza de ese miembro que me había hecho gozar tanto.

Nos acostamos los tres, yo en medio de ellos. Después de un descanso y platicar un poco, comenzaron a cogerme nuevamente. Me hicieron ponerme en muchas posiciones, se intercambiaron mis agujeros muchas veces. Nos terminamos tres paquetes de condones. Yo terminé toda llena de sus espermas. ¡Que tarde de sexo puro tuvimos ese día! Así estuvimos hasta que me di cuenta que era hora de regresar a casa. Llegué solo cinco minutos antes que mi marido. Creo que mi hermana, quien cuidó a mi hija esa tarde, sospechó algo al verme llegar recién bañada. Mi esposo salió, como es su costumbre, a ver a sus amigos después de cenar. Lo despedí gustosa, estaba cansada de tanto coger. No me arrepiento de ser infiel a mi marido, él no me toca como yo quisiera. No sabe de lo que se pierde el pendejo. Espero que pronto sea cogida de esa manera otra vez.

08/03/2008 GMT 1

Melinda, infiel por decreto (5)

drsexoparanenitas @ 19:38

Melinda, infiel por decreto. (5)

Fue un día complicado, no pude ir a trabajar,  pues mi hermano me necesitaba,  su señora estaba internada a punto de dar a luz.

-Por favor Melinda, necesito que vengas urgente a casa a darme una mano.

-Tranquilo hermano, ya sabes que si, pero recién llegaré mañana, el horario del bus es nocturno.

-Ok, te esperaré en la estación.

-Besos hermano a tí y a toda la familia.

LLamé a mi marido, y le comenté que debía viajar urgente a la ciudad donde residía mi hermano,  pues me necesitaba.

 Preparé mi bolso de viaje. Y salí al centro comercial a comprar regalos para llevar a la familia,  desde mi móvil dejé grabado en la contestadora automática que no iba a ir a la tienda por unos días,  sin dar demasiadas explicaciones.  Los viejitos sabían que en cualquier momento mi hermano me llamaría para que fuera a socorrerlo, ya que estaba solo con su esposa. en la ciudad.

Cenamos temprano, mi marido me acompañó hasta la estación, creo que se sentía feliz, el hecho de que yo me ausentara unos días le dejaba el camino libre para sus correrías con alguna de sus secretarias.

Me acompañó hasta el bus, y se quedó hasta que el transporte cerró sus puertas y salimos lentamente de la estación central.

  

A los diez minutos de estar cómodamente instalada en el asiento reclinable del micro, sonó mi móvil,  era don Cosme.

-Melinda, mi amor, te extraño mucho.
-¿Cómo está don Cosme?
-Con la verga dura en la mano, pensando en tí.

Sus palabras me erizaron la piel, pues recordaba como me chupaba la conchita sin parar por largo rato,  haciéndome correr varias veces.

-Me estoy masturbando Melinda, -su voz era entrecortada-,  no sabes las ganas que tengo de estar contigo, déjame ir a buscarte y llenarte de lechita, mientras tu cornudo duerme o trabaja, ¿si?, déjame por favor.
-Don Cosme, me complace escuchar eso, pero estoy viajando en estos momentos,  salí con urgencia, vuelvo en unos días, ahí podríamos arreglar algo.
-Melinda, sueño con tus pechos,  en meterte mi lengua en tu rajita,  mis manos están haciendo el trabajo que debe hacer esa boca de puta que tienes.

Sentía sus gemidos a través del móvil, lo imaginaba con el falo en su mano,  recordaba su  lengua y el placer que me había dado, comencé a susurrarle:

-Mi viejito lindo,  esa manito es mi boca,  piensa en mi boca abierta como te la chupaba, como me tragaba toda tu lechita rica.
-Ahhhh!, ahhhh!,  mi lechita ya salta Melinda, trágala.
-Siiii!!!, claro que si.  Me la trago toda,  mmmmmm, mmmmm.
-Ahhhh!!!, me corro dentro de tu boca!
-¡Siii!!!

Los gemidos del viejo  hacían imaginarme la situación, don Cosme masturbándose en su escritorio, la verga dura entre las manos. Me sentía excitada, mi rajita se había empezado a mojar de imaginar la situación, don Cosme me fue relatando como sus manos se llenaron de leche.

-Esta lechita no tendría que estar entre mis dedos, su lugar es tu boca, tu culo hermoso o tu conchita depiladita.
-Así será don Cosme, a mi vuelta.
-¿Lo prometes?
-Seguro.

Nos despedimos quedando en encontrarnos a mi regreso.

Me puse a mirar la ciudad por la ventanilla del micro, mientras pensaba en lo bien que la pasaba con mis viejitos, con mi suegro, eran toda gente mayor,  pero nadie como un viejo para lamerte,  en cambio un joven varón, tenía la verga dura y dispuesta en cualquier momento,  nada como una buena verga joven y dura,  pero nadie me lamía como lo hacían los viejos.
En ese momento pensaba que lo ideal sería una verga joven y dura cogiéndome, mientras un viejo me chupaba toda, mmmmmm, qué rico se debe sentir así!!, ya me sentía caliente con mis pensamientos...

-Disculpe señora, pero usted se sentó en mi asiento.

Era el chico que vendía los boletos.

-El primer asiento de la derecha está asignado para el boletero y el de al lado para el chofer libre.
-Perdón, no lo sabía. Intenté levantarme, el muchacho posó sus manos en mi hombro y me hizo señas que volviera a sentarme.

-Está bien señora, para mí será un placer tener su companía, ¡qué más puedo pedir que tener a mi lado a una bella mujer!

Se sentó a mi lado y me contó que el viaje duraba  8 horas, y que los choferes descansaban cada dos horas.

-Ahora conduce Pablo,   dentro de dos horas hacemos una parada de 15 minutos en  la primera estación,  bajamos a tomar algo, vamos al baño, y suben más pasajeros, otros descienden, según. Entonces Pablo descansa y conduce Rafael.
-Está muy bien que los choferes cambien cada dos horas. Da más seguridad al pasajero, ¿no?
-Así es, ya vengo, señora.

Se levantó y fue a la cabina de los choferes,  yo seguía excitada, don Cosme me había hecho calentar con su llamada,  apagué el móvil, y me dispuse a tratar de distraerme pues tenía un largo viaje por delante. En esos momentos hubiera dado cualquier cosa por una polla, ¡qué inoportuno fue el viejo este!, yo me sentía tan tranquila y su llamado alteró mis hormonas.

Estábamos ya entrando en la autopista,  se apagaron todas las luces internas del micro, recliné mi asiento,  no sabía que hacer para sacarme estas ganas inmensas que tenía.

El boletero apareció nuevamente a mi lado,  me convidó con un café, acepté encantada, quizás con la charla del muchacho me calmara un poco...

-¿Cómo te llamas?, me preguntó.
-Melinda y tú?
-Carlos, un gusto conocerte y contemplarte, dime ¿eres casada Melinda?
-Sí.
-Ese señor que te acompañaba,  ¿es tu padre?
-Jajaja, no!, es mi esposo, dije divertida.
-¡Qué suerte la de tu esposo?
-¿Suerte?, ¿por qué?
-Porque eres hermosa, mmmmmm, tener una mujer así como tú,todita para mi, ¡qué envidia! Yo no la dejaría viajar solita.

-Eres gracioso, Carlos por momentos me tuteas, o me tratas de usted, jaja. Lo miraba coqueta

Puso una de sus manos en mi muslo, ese contacto avivó mis sentidos, subía y bajaba con la yema de sus dedos, me iba rozando y recorría suavemente mi piel, desde mi rodilla a mis muslos, subía y bajaba distraídamente, apoyé mi cabeza contra la ventanilla, él seguía jugando con sus roces sobre mi piel.  

 Se acercó más a mí, su boca buscó mi cuello,  me daba besitos tímidos, recorría mi cuello, mi nuca.

-¡Qué rico hueles Melinda!, tienes un aroma muy suave.

Quitó su mano de mis muslos, e hizo el mismo recorrido por mis brazos,  desde la muñeca, subía hasta poco más arriba del codo.

-¡Qué piel suave tienes Melinda!, es un placer acariciarla.

Poco a poco fue acercándose más a mi,  sus manos subieron a mi cabeza, y comenzó a acariciar mis cabellos.

-¿Puedo besar tus cabellos Melinda?

Sin yo contestar me daba besitos tímidos en la cabeza, luego fue a mi frente,  sólo apoyaba sus labios quedamente, luego, mis ojos, mi nariz, la comisura de mis labios,  fue bajando su boca y besó mi cuello, mis hombros,  sólo apoyaba sus labios sutilmente. 

Al llegar a mis orejas introdujo su lengua, y comenzó a jugar con ella,  mientras su mano subía y bajaba en mis piernas. Su lengua recorría mi oído,  la introducía,  luego lamía el lóbulo cosa que a mi me calentaba mucho, esa chupeteada de oreja, hizo que mi rajita empezara a humedecerse,  una oleada de calor invadió mi cuerpo,  estaba disfrutando de las caricias sutiles que me estaba dando el boletero.

 -¿Te gusta Melinda?, ¿me dejas que te acaricie? ¿Puedo seguir?, ¿si?, bien!.

Su lengua volvió a lamerme toda la oreja,  jugaba, daba vueltas,  me lamía el lóbulo y volvía a introducir su lengua en mi oreja.

Mis pezones se pusieron duros y parados. Mi respiración cada vez era más agitada.

Levantó mi falda,  paulatinamente, su mano llegó a mi tanguita,  me frotaba la conchita,  por sobre la blanda tela de mi minúscula tanga,  mientras su lengua seguía expandiéndose por mi oreja a sus anchas.

Su mano seguía jugando por fuera de la tanga, su lengua, revoloteaba mi orejita,  sus dedos seguían frotando mi tanga,  con el dedo gordo hacía presión sobre mi clítoris, tapado por la telita, estaba inflamado e hinchado, con dos de sus dedos corrió mi tanga,  introdujo uno,  luego otro.

-Hummmm, qué húmedo está esto Melinda!, me susurraba en el oído. -¡Qué rica conchita tienes amor,  peladita como la de un bebé.

Sus dedos dentro de mi vulva entraban y salían,  todo muy suavemente.

-Ahhh!!, ahhhh, susurraba yo.

-Goza Melinda, disfruta quiero que disfrutes y mucho.

Su boca se encontró con la mía,  nos besamos larga y apasionadamente,  Carlos no llegaba a los 25 años,  se notaba su cuerpo joven, de carnes duras, músculos marcados, me abrazaba fuerte,  empezó a aflorar mi instinto de hembra caliente, la culpa la tuvo la llamada de don Cosme,  que incentivó mi libido, y yo era demasiado calentorra como para negarme a este joven. No hay como la verga de un joven, y la lengua de un viejo, no me cansaré de repetirlo.

Mi respiración era inquieta,  mi lengua putona era juguetona,  jugaba en sus orejas,  su cuello, levantó mi vestido,  me hizo levantar un poco el trasero para bajarme la tanguita,  cuando tuvo mi tanga en su mano, la besó.

Introdujo dos de sus dedos en mi rajita, y con el dedo gordo hacía presión sobre mi clítoris,  sus movimientos dentro de mi vagina eran suaves, pero imperantes,  su lengua la puso en mi oreja nuevamente,  mientras me la chupaba,  su dedo gordo empezó a fregar mi clítoris,  lo amasaba, abrí mis piernas, este muchacho, casi sin barba me estaba masturbando, y sus magreadas en mi clítoris,  provocaron mi primera corrida,  mientras nos besábamos con ardor.

-¡Qué rico te has corrido Melinda!, sacó sus dedos húmedos de mis fluídos vaginales y se los chupó uno por uno. 

-Hummmm!, qué sabrosa eres Melinda.

Introdujo sus dedos en mi boca, me hizo chuparlos,  le pasaba mi lengua desesperada, como si fuera un pene,  succionaba sus dedos empapados de su saliva y mis fluídos.

Sacó sus dedos de mi boca,  y con su lengua abrió mis labios, introduciendo su lengua hasta mi garganta,  recibí su lengua con la boca abierta, nuestras lenguas se restregaron, y se acariciaron.

Bajó su boca hasta mis senos inflamados de placer y por sobre el vestido besó mis pezones,  mordía delicadamente la tela de mi vestido. Lentamente corrió el cierre de la espalda, sin dejar de besarme toda,  me sacó el vestido y lo besó como hizo con mi tanga,  luego hizo lo mismo con mi corpiño.

Quedé completamente desnuda,  sólo me iluminaban las luces de la autopista,  por momentos era todo oscuridad y por momentos todo luz, según por la zona de la carretera que andábamos.

 Tomó mis dos senos con sus manos,  y los contempló, la luna que entraba por la ventanilla me iluminaban,  empezó a lamerme los pezones,  su lengua recorría primero uno, luego otro,  me los mordisqueaba con sus labios. Mientras me besaba por toda mi piel, con la palma de las manos bien abiertas, dando círculos me manoseaba los pezones, su boca hambrienta me recorría toda, bajó hasta mi vagina, abrió mis labios externos, los recorrió palmo a palmo,  luego metió su lengua en el agujerito, entraba y salía como un pene, recorrió con su lengua toda mi vulva, cuando más excitada estaba,  empezó a lamer mi clítoris, lo chupaba ávidamente.

Tomé su cabeza con mis manos empujándola hacia mí.

-Asiiii, papito, asiiii, siiiii, ahhhh, llegaron mis espasmos anunciando una nueva corrida, esta vez en su cara de niño travieso.

Luego de la corrida, se sentó a mi lado. Llevó mis manos a su pene duro como una roca, se lo acariciaba por sobre el pantalón,  su bulto era importante,  desabroché su cinturón,  él aflojó su pantalón y su verga erecta salió mirando hacia el techo,  acerqué mi boca, y se la besé apenas, entré un poco en mi boca, y la sacaba, ahí se la lamía, era un pedazote de carne dura y húmeda, gruesa y bien larga, maravillosamente joven.

-¿Te gusta mi tranca Melinda?
-Es deliciosa, mmmmm!, qué dura y grande es!
-Chúpala, que me vuelves loco.

La llevé a mi boca,  y me la tragué, no entraba toda,  era muy grande, y muy dura, la puse de costado y de esa manera pude tragarla casi entera, tomé con mis manos la base de su tronco duro, el resto entraba y salía de mi boca, sus dedos me tocaban la conchita, me metía uno, dos.

Nos acomodamos para que él pudiera darme placer con sus dedos en mi clítoris, mientras yo me comía como una hambrienta su polla maravillosa,  con mis manos lo masturbaba,  dejando su capullo para mi lengua que lo rodeaba y le daba lengüetazos a granel,  sus movimientos dentro de mi boca, sus suspiros de placer anunciaban su corrida,  ahí enterré su polla hasta mi garganta, su leche caliente fue llenando mi boca,  y fui tragando su espeso semen.

-Melinda, ¡qué rica mamada me hiciste!

Me alcanzó toda mi ropa.

-Vístete Melinda,  en minutos llegamos a la primera estación. Luego nos veremos.

Me vestí rápidamente, a los pocos minutos el micro estacionaba en la estación,  los pocos pasajeros fueron bajando a refrescarse, esperé que descendieran todos, tomé mi bolso, y me dirigí al baño, me higienicé y entré al bar de la estación.

En una mesa estaban los dos choferes y Carlos riéndose se los veía muy divertido,  los dos choferes me desnudaron con su mirada, yo en ningún momento bajé la vista,  los miré provocadoramente,  aún me sentía muy caliente y con ganas de una buena cogida,  pues Carlos, sólo me había masturbado y chupado deliciosamente.

A los quince minutos,  nos pusimos en marcha nuevamente.  No había subido ningún pasajero, sólo quedaba la pareja de ancianos  en el final del coche, Carlos, uno de los choferes y yo.

 Como a la hora de haber salido de la estación, Carlos volvió a sentarse a mi lado.

-Mala noche, Melinda, para la empresa, este viaje es sólo pérdida.

-Realmente,  no ha subido nadie en la estación. Quedamos esa pareja de ancianos y yo, nada más.

-Mejor Melinda, mejor que no subió gente,  así podré tenerte en mis brazos, hasta la próxima parada.

Y comenzó de nuevo con su juego de dedeo y lengua,  mis instintos de hembra se despertaron y devolvía cada beso y cada chupada gustosamente.

Nuevamente bajó el cierre de mi vestido, me lo quitó, sacó mis bragas y mi corpiño.

Reclinó mi asiento al máximo,  quedé totalmente desnuda ante sus ojos,  se quitó sus pantalones y boxer,  se agachó frente e mí, puso su cabeza entre mis piernas, las abrió, yo con mis dedos abrí mi conchita y se la ofrecí,  su lengua lasciva empezó a recorrerla de punta a punta,  se adueñó de mi clítoris, y empezó a lengüetear, para arriba, para abajo, hacia un costado, hacia el otro, su lengua era como una pala que me hacía desear más y más. Aprisioné su cabeza con mis manos, y lo empujaba hacia dentro de mi conchita de puta, mis caderas se movían al compás de cada lamida.

-Asiii, mmmmmm, así, sigue así por favor, no pares, ahhh, siiii, ahhh!!.  Mi orgasmo fue largo y placentero.

Mientras me corría, vi una silueta frente a mí que estaba presenciando todo,  eso me puso más cachonda,  ver que alguien nos miraba,  mientras Carlos me chupaba y yo me corría, acrecentaba mi morbo,  me ponía a mil.

-Vaya, vaya, vaya..., mira al boletero tumbándose a la pasajera.

Era Pablo, el chofer que había quedado libre para descansar.

-Resulta que vengo a descansar y a tomarme un café y mira con que espectáculo maravilloso me encuentro.

 Solté la cabeza de Carlos, levantó la mirada y dijo:

-Pablo, no sabes lo que es esta hembra,  huele hermoso, y se deja chupar toda,  mmmmmm, qué rica es!. ¡Es la más caliente y puta de la hembras! Mira como la hago gozar.

Volvió a meter su cabeza entre mi piernas, sacó su larga lengua, y comenzó a darmela de nuevo,  yo vibraba de calentura, Pablo sacó su falo del pantalón y comenzó a tocarse.

Mi tentación me superó, estiré mi mano y comencé a tocarlo yo.

Con la lengua de Carlos en mi clítoris, y el pene de Pablo en mi mano, tuve otra corrida, estaba caliente como una hembra salvaje.

 Después de mi corrida, subí mi asiento y quedé sentada como en una silla.

Pablo y Carlos se pararon frente a mi,  con sus penes erectos, los fui besando un rato a cada uno,  mientras con mi mano masturbaba a uno, me metía la verga del otro hasta mi garganta, iba intercalando mis habilidades sexuales,  así iba calentando más el ambiente.

Pablo quería penetrarme.

-Déjame cogerme a esta puta,  ¿no ves que quiere verga?, y yo te la daré putita.

 Pablo se sentó, y me pidió que lo montara,  me senté en su verga estática, fui introduciéndola lentamente, cuando la tenía toda adentro empecé con mi movimiento sensual, a un costado, al otro, arriba, abajo,  Pablo empezó a lamerme los pezones,  Carlos se puso de costado, del lado del pasillo, y metió su verga en mi boca,  mientras lo montaba a Pablo le succionaba alucinada la verga de Carlos,  tuve otra corrida,  Carlos nuevamente llenó mi boca pecadora de semen,  mientras unos segundos después Pablo eyaculaba dentro de mi puta y caliente vagina.

 Me quedé sentada sobre el pene de Pablo hasta que se fue desvaneciendo,  yo no paraba de besarlos a uno y otro.

 Al rato,  volvimos al orden,  el chofer y Carlos acomodaron su ropa,  se llevaron la mía,  me dejaron desnuda.

Al llegar a la estación, Pablo se acercó a los ancianos y les dijo.

-Abuelos,  por favor desciendan,  tenemos un inconveniente eléctrico en el micro que debemos solucionar,  mientras ustedes esperan en el bar de la estación.

Entendí que no querían prender la luz del micro, para que no me vean completamente desnuda.

 Los viejitos obendientemente fueron al bar de la estación.  Se cerró la puerta del bus,  y yo quedé encerrada,  completamente desnuda y con tres hombres.

El bus arrancó y se internó en un galpón abandonado que había cerca de la estación,  luego los motores pararon.

Rafael se acercó y se unió a nosotros tres.

-Mira lo que tenemos Rafael,  le gusta la polla, más que comer.

Me pararon en el medio del pasillo del bus,  y entre Pablo y Carlos comenzaron a magrearme todo el cuerpo,  me chupaban por todas partes, uno por delante, el otro por atrás.  Mis pezones estaban duros y paraditos de recibir tantos lengüetazos y caricias,  mi vagina chorreaba semen más mis fluidos,  mi culo estaba caliente,  yo ya había perdido la razón,  y lo único que quería era que me cogieran de a uno, o los tres juntos, pero que me CO-GIE-RAN!, por Dios, era tal mi excitación,  que ya no me importaba nada más que recibir una buena dosis de verga y lengua y cualquier guarrada que se les ocurriera, estaba perdida de calentura.

Me sentía la más puta,  y eso me encantaba,  tener tres machos dispuestos para mí era lo mejor que podía pasarme en la vida, ¿o no?

Rafael sacó su falo erecto y se lo acariciaba.

-Puta,  te cogeremos entre los tres. Decía Pablo,  mientras chupaba mis pezones,  los estiraba hacia afuera, Carlos agachado,  me lamía el ano,  abrió mis nalgas y con su lengua me recorría,  desde la vagina, a mi ano,  metió un dedo, en mi culito ardiente, lo entraba y lo sacaba,  luego puso dos,  me fue dilatando poco a poco.

Pablo se recostó en el piso del bus,  Y yo me acomodé sobre su verga bien dura, me fui acomodando, hasta enterrarla bien adentro mío, apoye mis rodillas en el piso del bus, saqué mi culito hacia fuera, para que Pablo me ensartara por atrás,  frente a mi boca tenía la verga hinchada y caliente de Rafael.

Carlos se tomó de mis caderas y poco a poco me fue penetrando,  su verga gorda y grande, estaba lisita y lustrosa de la mamada que ya le había dado antes, entraba en mi ano sintiendo centímetro a centímetro como me atravezaba el trasero,  cuando estaba bien enculada, empezó a entrar y salir,  era un trío perfecto, nuetros movimientos eran graduales, acompasados y lentos,  disfrutando todos de la terrible culeada que me estaban dando.

Tomé el pene de Rafael y comencé a masturbarlo,  luego lo llevé a mi boca,  le pegué una mamada inolvidable, mientras los otros dos me cogían a rabiar, uno me cogía por adelante, otro por atrás y otro por la boca, no se los orgasmos que tuve, pero fueron múltiples, me sentía llena, pletórica, satisfecha de tener todos mis agujeros ocupados por unas buenas pollas que me cogieron hasta dejarme exhausta.

Quedaban aún cuatro horas de viaje, me dejaban descansar un rato, después cada tanto me cogía o chupaba alguno, el viaje se me pasó volando y cuando menos lo esperaba llegamos a destino.

Al llegar a la estación estaba mi hermano, esperándome,  me recibío con un abrazo  afectuoso,  nos dirigimos hacia su casa,  lo primero que le pedí era darme una buena ducha, no había lugar en mi cuerpo que no tuviera restos de semen.

-Tú sabes hermano, en los viajes largos, lo único que te queda es polvo.

-¡Y qué polvo pensé para mi!

Ojalá les guste esta nueva aventura de Melinda.

Como siempre espero sus correos y comentarios que me incentivan a seguir contando mis guarradas, siempre y cuando a ustedes les interesa saberlas.

Gracias.

 Melinda

MI MUJER SE CONVIRTIO EN UN PUTON -2

drsexoparanenitas @ 19:23

Hola a todos, somos Rosario y José Antonio de nuevo. Por fin hemos visto publicado nuestro relato bajo el titulo "MI MUJER SE CONVIRTIO EN UN PUTON", ( el titulo se lo puso mi marido) en el que tanto yo, como mi él describimos cómo empezó todo, y la movida en la despedida de soltero donde hice de streeper y me deje follar por el novio y los invitados. Desde que escribí esa historia, y mi marido añadió lo de Jesús, pasó algún tiempo, pero lo que ahora os voy a contar ahora ha pasado hace menos de un año.

Desde aquel día, el de la despedida de soltero, me volví, mucho mas descarada que antes, y dejó de importarme si la gente que me conoce se enteraba de mi nueva vida. Desde aquel momento, cada vez que me cruzaba con un tío que me gustase, no podía dejar de imaginar como tendría la polla, y me entraban ganas de pedirle que me follase. Empecé a vestirme cañera no solo cuando salía con mi marido de marcha, sino que lo empecé a hacer a diario, tanto para ir al trabajo como durante mi vida diaria, al salir a hacer las compras, o recoger a las niñas al colegio. Esto hizo que pronto mi manera de vestir fuera la comidilla tanto de mis compañeros de trabajo, como de mis vecinos, de los empleados de las tiendas cercanas, donde suelo ir a comprar, y del resto de madres y padres del colegio de mis hijas.

En una de estas tiendas, sucedió lo que voy a contar ahora, como digo, hace cosa de diez meses. Una tarde, a mediados de mayo, tuve que salir, ya casi a la hora en que cerraban, a hacer unas compras de ultima hora, y lo único que estaba abierto era una tiendecita cercana, donde venden casi de todo. Esta tienda la llevan dos hermanos de unos veintipocos años, hijos de los dueños, ya jubilados.

Yo, a estos chicos los conozco desde que eran pequeños, ya que siendo niños, los dos ayudaban a su padre en el negocio por las tardes.

Pues bien, esa tarde, como he dicho, tuve que comprar varias cosas para la comida del día siguiente, concretamente fruta, y algunas hortalizas. Cuando iba a salir, me deje lo que llevaba puesto para estar por casa, concretamente unas mallas negras algo gastadas, y que me quedan bastante ceñidas, y un jersey de lana de mi marido, que me queda grande, pero con el que me siento muy cómoda. Evidentemente, debajo de estas dos prendas no llevaba nada de ropa interior, ya que si para salir casi no las uso, en casa nunca llevo.

Los dos chavales, siempre estaban soltando comentarios picantes a todas las clientas, y cuando me vieron entrar, me dijeron que estaban cerrando, pero que con lo guapa que venía no me iban a dejar sin atender, pero que Carlos iría cerrando para que no se les llenase la tienda a ultima hora. De manera que mientras este cerraba, Manolo, empezó a atenderme.

Mientras me atendía, pude ver por un espejo que tienen en la pared, como Carlos, después de echar el cierre, y estando detrás de mí, le hizo un gesto a su hermano, y se puso a señalar mi culo. Esto, evidentemente, hizo que me empezase a calentar, y decidí jugar un poco y exhibirme un poco delante de los dos hermanos. De esta manera, cuando uno me daba lo que yo iba pidiendo, me agachaba para meterlo en la bolsa que había dejado en el suelo, y al hacerlo, sacaba mi culo todo lo que podía. Como dije antes, las mallas, estaban bastante desgastadas, y me quedaban muy ceñidas, lo que unido a que el jersey no me llegaba a tapar el culo, hacía que cada vez que me agachaba, la visión de mi culo debía de ser total. Otra cosa que me di cuenta, fue que al agacharme, el jersey, bastante ancho, ya que como he dicho era de José Antonio, mostraba por completo mis tetas a Manolo. Durante un buen rato estuvimos de esa manera, aunque tras estar un rato disfrutando de mi trasero, Carlos se puso en el mostrador cuando su hermano le hizo una seña para que me mirase las tetas. Mientras todo esto pasaba, los dos no dejaban de hacer comentarios acerca de lo que yo compraba, por ejemplo, para que os hagáis una idea, cuando le pedí plátanos, me sacó unos bastante pequeños, preguntándome si me servían, o los necesitaba más grandes. Yo les respondí que a mi todo me gustaba grande. Este tipo de intercambio de comentarios picantes, que normalmente era lo que solían hacer, aunque ahora, conmigo, estaban un poco mas lanzados que de costumbre, quizás debido a que la mayoría de las clientas, les seguían el juego solo un poco, y yo, les entraba al trapo mas descaradamente, aparte del hecho de estar los tres solos en la tienda con el portón cerrado, y al hecho de estar todo el rato enseñándoles las tetas a través del escote que formaba el jersey.

Carlos me enseñó otros, un poco más grandes, y cuando les respondí que no daban la talla, que a mí me gustaban más grandes, Manolo, me dijo que los tenían, pero en la trastienda, que si me interesaban los acompañase detrás y me los enseñarían. Vale, a ver como los tenéis. Fue mi respuesta. Cuando entre en la trastienda, me enseñaron una caja de bananas bastante gordas. Yo, cogí una, la más grande que vi, y les dije que eso era otra cosa, que aquel si me servía, y que me pusiesen un par de ellos. Carlos me dijo que eran demasiado grandes, que para que los quería.


Pues para comérmelos.

¿Sí? ¿Y como te lo comes?

Pues lo pelo y me lo meto en la boca ¿Cómo sí no?

Este no creo que te quepa en la boca.

Seguro que sí. Cosas más gordas me he comido. Además ¿quién te ha dicho solo sirve para eso? Con esto se pueden hacer "otras cosas" más divertidas. Esta frase mía, dejaba entrever para que quería el plátano, no había que ser muy listo, ya que la expresión "otras cosas" la dije de manera que dejase claro lo que iba a hacer con él.


Pues que quieres que te diga, incluso para "otras cosas" sigue siendo demasiado grande.

De eso nada, tiene el tamaño perfecto.

Pues me gustaría verlo.

¿Ver que? ¿Cómo me lo como? ¿O que es perfecto para otras cosas?

De entrada como te lo comes.


Sin pensármelo, le quité la piel al plátano casi hasta el final, y me lo llevé a la boca, pero lugar de comerlo, me puse a imitar una felación. Pasé mi lengua por la punta, lo besé varias veces, y después me lo fui introduciendo y sacándolo de mi boca como si me estuviese mamando una polla. Los dos chicos se quedaron pasmados, nunca pensaron que yo actuaría de aquella manera, ya que una cosa era seguirles el juego con frases picantes, y otra lo que yo estaba haciendo. tras un rato de aquella manea, empecé a meter el plátano dentro de mi boca hasta que lo sentí en mi garganta, y comencé a meterlo y sacarlo. Aquello era una felación en toda regla, aunque casi me estaba follando la boca con el plátano. Los comentarios os los podéis imaginar. Joder tía, te cabe de todo, si eso lo haces con un plátano, con una polla que es lo que haces... Cosas del estilo.

Tras un par de minutos, lo saque, y le di un mordisco, comiéndome un trozo.


-¿Que os parece? ¿Os gusta como me como los plátanos cuando son bien gordos?

Joder, me encanta, dijo Manolo. ¿Que otras cosas haces con ellos? ¿Por qué no nos haces una demostración de esas otras cosas que te gusta hacer?

Para eso hace falta un sitio cómodo y un preservativo. ¿Tenéis por aquí?


Los dos saltaron como si tuvieran un muelle dentro, Carlos se fue a una percha donde tenían colgadas su ropa de calle, y se puso a buscar en los bolsillos, sacando un par de preservativos, mientras Manolo, empujó un par de cajas, y colocó un sillón que había en un rincón en el centro de la trastienda, y tras ofrecerme las gomas se me quedaron mirando sin decir nada.

Yo, cogí el preservativo, lo abrí, y tras escoger otra banana de la caja, se lo puse, tras lo cual, me senté en el sillón sin desnudarme, y me la introduje en la boca, repitiendo la exhibición que hice con la otra.


Venga, demuéstranos que otras cosas sabes hacer con eso.


Yo, a pesar de que casi me asfixiaba con la banana entro de mi boca, la solté, y llevé mis manos a mi cintura, empezando a sacarme las mallas despacio, para dar mas emoción al asunto. Cuando me las quité, me saque la banana de la boca, y me la acerque al coño, frotándome con ella mientras miraba fijamente a los dos chicos.


¿Queréis que siga?

Sí. Métetela. Queremos verlo.


Ni que decir tiene que no me hice de rogar, apunte la banana hacia la entrada de mi coño, y me la metí. La fruta, estaba bien mojada por mi saliva y el lubricante del condón, y mi coño empapado por la excitación, de manera que me la metí sin contemplaciones, de un solo empujón, introduje la banana casi con violencia hasta el fondo.

La fruta, era bastante gorda, algo mas que una polla normal, y en cuanto al tamaño, solo se quedó fuera la parte por donde la tenía agarrada. Alrededor de dieciocho centímetros de banana me metí de golpe ante las miradas atónitas de los dos tenderos.


La ostia. Rosario, no sabía que fueras tan puta. Menudo coño. No conozco a ninguna tía que sea capaz de meterse una cosa así de un solo golpe.

Se nota que estas acostumbrada a meterte cosas gordas por el coño.

¿Os gusta? Mientras decía esto, solté la fruta, dejándola clavada hasta el fondo dentro de mí, y empecé a apretar los músculos de la vagina, haciendo que la banana diera pequeños saltitos.


Esto puso a los dos como motos, y Carlos, sin pensárselo, se sacó la polla y se puso a masturbarse. Su hermano no tardó nada en hacer lo mismo, y yo, empecé a imitarlos, follandome con la banana.

No os imagináis lo que yo estaba sintiendo en esos momentos, exhibiéndome como una zorra sin la menor vergüenza delante de los dos chicos.


Quítate el jersey, quiero verte las tetas bien, antes solo te las pude ver de refilón.


No me hice de rogar, con una sola mano, me saque la prenda, sin dejar de masturbarme con la otra, quedándome completamente desnuda ante ellos mientras me metía en el coño la banana. De inmediato, los dos se desnudaron por completo, quedando ante mi un par de cuerpos jóvenes y bastante musculosos. En ese momento no pude aguantar más, y alargando una mano agarré a Carlos de la polla, y tire hacia mí, metiéndomela en la boca.

No era especialmente gorda, pero si bastante larga, me recordó un poco a la del moro.

La de su hermano no era tan larga, aunque sí un poco más gorda, y con un glande bastante gordo. Era curioso lo diferente que tenían las pollas, a pesar de que ambos, siendo hermanos, se parecían una barbaridad, no solo de cara, sino incluso en su aspecto físico, sin embargo tenían las pollas totalmente diferentes uno del otro.

Cuando noté que Carlos iba a correrse, me la saque de la boca, y le dije a Manolo que se acercara, haciéndole lo mismo que a su hermano, mamársela. Mientras lo hacía, deje de masturbarme con el plátano, lo que aprovechó Carlos para ponerse entre mis piernas y empezar a comerme el coño sin sacar la fruta. Al rato, no pude aguantar más, y le dije: A que estas esperando, cabrón, métemela y follame. Y eso fue exactamente lo que hizo, se arrodillo, tiró de mí hacia fuera, sacándome el culo del asiento, y me la enchufó iniciando un metesaca bastante duro.

Estuvo unos diez minutos follandome bastante fuerte, hasta que, sin sacarla, se corrió dentro de mí. En ese momento caí en la cuenta de que no se había puesto preservativo. Esto de follar a pelo se estaba convirtiendo casi en una costumbre. Cuando termino, que a pesar de la mamada que le estaba haciendo aun no se había corrido, lo sustituyo, dándome el mismo tratamiento, mientras Carlos me acercaba su polla, llena de leche a la boca. Ni que decir tiene que la abrí y me la metí dentro, limpiándosela y saboreando la mezcla de leche con mis jugos. Cuando al poco Manolo se corrió, lo hizo dentro de mí, igual que su hermano, y casi al momento éste, hizo lo mismo en mi boca.

Al retirarse los dos, me quedé como desmadejada en el sillón, sintiendo como la lecha corría por mis piernas al salirse de mi coño y por mis labios. Cuando me recuperé, me levanté y empecé a vestirme diciéndoles: Tengo que marcharme, mi marido me esta esperando en casa.

¿Tu marido sabe la clase de puta que estas hecha?

Pues claro, ¿tu te has fijado como he salido de casa de casa? Sin ropa interior, con las mallas transparentándose y con las tetas saliéndose del jersey. Como para no saberlo. Y lo mejor de todo es que le encanta.

Menudo cabrón.


Cuando nos vestimos, cogí las bolsas y les pregunté que cuanto era la compra.


Es un regalo de la casa. A partir de ahora puedes venir a comprar sin dinero, te llevas todo lo que quieras y nos lo pagas en carne.

De acuerdo, pero voy a tener que venir a ultima hora, no es plan de ponerse a follar delante de los clientes.

Joder, Rosario, menudo putón, no sabia que fueras tan zorra.

Para que veas.

Cuando me abrieron la tienda para salir, Carlos me dijo: el carnicero de al lado es amigote nuestro, si necesitas carne, él estará encantado de cambiar la que vende por la tuya.

Pues por mi encantada, el chaval no está nada mal.

Menuda puta estás hecha Rosario, me parece que de aquí en adelante vas a tener ese coño de putilla bien relleno cada vez que vengas a comprar.


Mientras iba andando a casa, notaba como las corridas de los dos chavales iban empapándome las mallas, ya que cuando me vestí no me limpie, ya quería que José Antonio me limpiase el coño al volver. Cuando entré en casa, mi marido me dijo que había tardado mucho, y yo, sin decirle nada, le cogí una mano y la llevé a mi entrepierna.


Joder, ¿Ya has estado follando? ¿A quien te has cepillado esta vez?

A los dos chavales de la tienda. Me han dado una buena ración de polla, y me he venido sin limpiar para que lo hagas tu.

¿Otra vez te han follado sin condón?

Si, con la calentura no me acordé de decirles que se lo pusieran, pero me parece que a partir de ahora no los voy a usar, me gusta sentir como se corren llenándome el coño de leche caliente, y además, creo que a ti te gusta dejármelo bien limpito después.

Pues que quieres que te diga, me da morbo comerte el coño sabiendo que te lo han llenado bien.


Cuando le conté lo que me habían propuesto de hacer la compra gratis a cambio de sexo, y que pensaban invitar al carnicero, me dijo: Té estas convirtiendo en una puta. ¿Te gusta que te paguen por follar?

Yo no había caído en la cuenta, pero tras pensarlo un rato, le dije que si, que me daba morbo pensar que me iban a pagar por follar.


Pues por mí, adelante, de todas maneras, te follas a cualquiera cuando te apetece, si sacas un beneficio, pues mejor.


Cuando acostamos a las niñas, mi marido hizo lo que le dije, se puso a comerme el coño dejándomelo limpito, para después echarme un polvo de escándalo. Cuando estabamos en la cama descansando, empecé a fantasear en salir un día de casa vestida como una verdadera puta, y marcharme a alguno de los sitios donde se suelen poner y hacerme un par de clientes. Dejarme follar por cualquier que apareciera a cambio de dinero. En definitiva, convertirme en una puta de verdad. Tanto morbo me dio, que a pesar de los dos polvos con los chavales de la tienda, y de los dos que me echo mi marido, no pude evitar bajar una mano a mi coño y masturbarme.

Al día siguiente, le comenté a mi marido lo que se me había ocurrido, y me dijo que estaba loca. Yo le explique lo que se me pasaba por la cabeza, y lo caliente que me ponía solo de pensar en entregarme a cualquiera a cambio de dinero, en convertirme en una puta de verdad, aunque solo fuera por una noche, sentirme usada, entregarme a cualquiera a cambio de dinero y hacer lo que me pidiera como una puta vulgar. Tras hablar del tema, entre los dos decidimos que lo haría una noche, aunque mi marido puso algunas condiciones. La primera fue el usar preservativo, no era plan de que me pegasen cualquier enfermedad, otra fue que él iría conmigo para que no me pasase nada, aunque yo creo que más bien era para no perderse detalle. Yo, por mi parte le dejé bien claro que esa noche no seria su mujer, sino una puta cualquiera, de manera que me vestiría como tal, y que haría todo lo que los clientes que se me acercaran me pidiesen. Quería sentirme como una puta. La verdad es que tardamos algún tiempo en poner en practica esta idea loca, y mientras sucedieron algunas cosas dignas de contar.

La primera fue e los pocos días, cuando entre en la carnicería de Juan, el colega de Carlos y Manolo. Era por la tarde y solo había una mujer comprando. Nada más entrar, por la mirada del carnicero, supe que los dos chavales habían hablado con él. Cuando la clienta se fue, Juan, sin preguntarme que quería, me dijo que había hablado con sus colegas, y que si lo que le habían contado era verdad.


¿Qué te han contado? ¿Qué me han follado los dos? Pues claro que es verdad. Me dijeron que hablarían contigo.


El tío, de unos treinta años, y no demasiado mal parecido, se quedó con la boca abierta sin decir nada.


Bueno ¿Qué? ¿Te interesa lo que te dijeron? Al precio que esta la carne, podíamos hacer un intercambio, carne por carne.

Sí, sí, desde luego. Pensé que se estaban quedando conmigo. Pero si, por supuesto, si haces lo mismo conmigo te daré todos los productos que necesites.

Hoy tengo un poco de prisa y no puedo entretenerme, pero mañana volveré a la hora de cerrar, y si me tienes preparado un paquete de lo que suelo comprar, me lo podrás dar en la trastienda.

El tío recobró un poco la compostura después de la sorpresa inicial, y me dijo: De acuerdo, pero tu tienes a la vista mi mercancía, ¿qué te parece si me enseñas la tuya?

Ahora no es plan de desnudarme, si entra alguien me va a ver.

Mira, pasa a la trastienda y te pones enfrente de la puerta, ahí solo se te puede ver desde el mostrador, y te vas desnudando, y si entra alguien, no te verá, aunque será muy morboso tenerte desnuda delante de mí con alguien en la tienda.


Yo no lo pensé ni un segundo, entre en la trastienda y tras cerciorarme que nadie me veía desde fuera, me fui quitando la camiseta que llevaba, quedándome con las tetas al aire durante un rato, mientras me las acariciaba. Él con la mano me indicó que siguiera, y me saque la mini que llevaba, quedándome en pelotas delante de él. Cuando estaba así, sentí como entraba alguien en la tienda. Por un momento me asusté un poco, pero a través de la puerta solo se podía ver la parte interior del mostrador, de manera que no me verían a mí, y el saber que estaba allí desnuda delante del carnicero mientras atendía a una mujer, me puso como una moto, y bajando una mano a mi depilado coñito, me lo empecé a acariciar. Pronto, las caricias no fueron bastante, y empecé a buscar por allí algo que pudiera meterme. Lo primero que vi fue varios chorizos de buen tamaño, y no me lo pensé, me acordé que llevaba condones en el bolso, y sacando uno, se lo puse a un chorizo de buen tamaño que descolgué, y tras ponérselo, me empecé a acariciar el coño, hasta que mientras el miraba a la vez que atendía a la clienta, me lo empecé a meter, igual que hice con el plátano. Era tremendamente morboso ver como el carnicero me miraba a la vez que atendía la tienda, y yo me follaba con aquel chorizo. Creo que fue una de las pajas más morbosas de mi vida. Cuando la clienta se fue, Juan entró en la trastienda, y se sacó la polla. Yo le dije que se masturbase si quería, pero que no me tocase, que por hoy estaba bien con una ración de vista. Cuando me corrí, me vestí ante la atenta mirada del tendero, y tras comprobar que no había nadie en la tienda, salí. Juan salió detrás de mí, y tras envolver el chorizo en un papel, y ponerlo con las cosas que yo había comprado me dijo:


Toma, esto es un regalo. No le ha quitado el preservativo para que se lo enseñes a tu marido. Carlos y Manolo me han dicho que esta al tanto de lo que te gusta hacer, así sabrá como lo has conseguido. Te espero mañana a la hora de cerrar. Oye, una cosa, ¿siempre vas sin ropa interior?

Claro, me gusta ir fresquita, y así estoy preparada por si surge algo. Además, me encanta cuando la gente por la calle me ve las tetas y se da cuenta que no llevo bragas, me pone cachonda. Mañana estaré aquí, prepara un buen paquete.


Cuando llegue a casa, le enseñe a mi marido el paquete con el chorizo, diciéndole que lo abriera, que era una sorpresa para él. Cuando lo hizo lo único que me dijo fue que estaba hecha una zorra, y tras darme un beso, me pregunto que a quien me había follado. Yo le conté lo que había hecho, y le dije lo de la cita para el día siguiente. Ni que decir tiene que echamos un polvo de campeonato esa noche, mientras me preguntaba que le iba a hacer al carnicero.

El día siguiente lo pasé totalmente empapada pensando en mi cita de esa tarde, y sobre las siete y media me empecé a arreglar para estar en la tienda a las ocho, hora en que cerraba. José Antonio me dijo que fuera vestida sexy, que me pusiera un tanguita, pero le comenté que le había dicho al carnicero que nunca usaba ropa interior, y que mejor iba a pelo, ya que estaría esperándome así. Lo que si hice fue depilarme el chocho, ya que hacia mas de una semana que no lo hacía y ya empezaba a parecer una barba. Bueno, la verdad es que me lo afeitó mi marido, ya que aparte de que se le da mejor que a mí, le encanta hacérmelo. Estuve bastante tiempo dudando que ponerme, y por indicación de mi marido me puse una camiseta de algodón con tirantes finitos para que se marcasen bien mis pezones, y una minifalda de cuadros que tiene una raja en un lateral que me llega casi a la ingle, desnudando mi muslo casi por completo al andar. Cuando iba a salir, mi marido me dijo que estaba para follarme, que casi se me veían las cachas del culo al andar, y ya en la puerta, se le ocurrió una cosa, y me hizo volver al dormitorio, donde me dio un par de joyas sexuales que me había regalado por Navidad y que casi no había usado. Son un par de pinzas para los pezones de la que cuelga una cadenita con un cascabel de metal al final. Lo otro que me dio es a juego, un cascabel y una cadenita, pero que cuelga de una especie de horquilla, que se engancha como una pinza alrededor del clítoris. Las pinzas de los pezones las había usado alguna que otra vez, pero la del clítoris, la verdad es que casi no me las había puesto, ya que me resulta bastante molesta. Cuando me miré en el espejo antes de salir, vi como se me notaba una barbaridad lo que llevaba en los pezones, aparte de que con la presión, estos se ponen duros como rocas y muy salidos.

Antes de volver a salir, mi marido me dijo que me alejase del espejo y abriese un poco las piernas. Me quedé helada, entre mis piernas, sobresaliendo de la mini, se podía ver la cadenita con el cascabel colgando de mi coño. Joder, esto lo va a ver todo el mundo camino de la carnicería.

No solo te lo van a ver, sino que lo van a escuchar.


Mi marido tenía razón, los cascabeles de los pezones quedaban entre la tela de la camiseta y mi cuerpo y no sonaban, pero el de mi entrepierna, iba sonando mientras andaba, llamando la atención de quien estuviera cerca. Pues bien, con esa pinta salí de mi bloque, y cruce la calle hasta llegar a la carnicería. Juan estaba esperando atento dentro del local, con la persiana a medio echar para que no entrase nadie, y cuando golpee la misma para avisarle que había llegado, me abrió y cerro al entrar yo, quedándose boquiabierto mirándome.


Joder Rosario, pareces una putilla así vestida.

¿Y quien te ha dicho que no lo soy? Voy vestida como lo que soy, ¿o acaso no he venido aquí a que me folles?

Hazme otro estreeptease como el otro día, por favor.


Yo le dije que pusiera un poco de música, y él encendió la radio. La verdad es que lo que sonaba no era lo mas apropiado, pero hice lo que pude, y me empecé a desnudar, primero enseñándole las tetas. Cuando vio los cascabeles colgando de las cadenitas casi le da algo, y más cuando me empecé a mover haciéndolos girar. Esto lo había visto en una pelicula americana, no lo había hecho nunca, pero me salió bien, y estuve un rato con los cascabeles girando como locos alrededor de mis pezones.

Cuando empecé a subir mi faldita jugando con ella, vio lo que me colgaba del clítoris, y me pregunto que era eso.


Lo mismo que me cuelga de las tetas. Fue mi respuesta, y cuando ma baje la falda, mostrándole mi coño sin un solo pelo, y con la horquilla cogida del clítoris con la cadenita y el cascabel, casi se pone a aullar. Para no alargar demasiado la historia, no entraré en demasiados detalles, ya que la sesión de sexo estuvo bien, pero tampoco nada especial. Me comió el coño sin quitarme la cadenita, y fue tremendo sentir su lengua sobre mi clítoris, un poco inflamado por la presión de la horquilla. Le mame la polla hasta hacerlo correr en mi boca, y me follo un par de veces, sin condón, echándome su leche dentro de mí. Lo mejor de toda la tarde era el morbo de estar follando en la tienda, y cuando ya habíamos terminado, tras vestirnos, cuando me dio el paquete con lo que me había preparado.


Desde ese día, casi una vez a la semana voy a "comprar" a la carnicería y la frutería, siempre a la hora de cerrar, y cuando salgo, aparte de bien servida sexualmente hablando, llevo cantidad de cosas para casa, cosas que, se puede decir, son el pago por mis servicios.

Como al mes de estar haciendo esto, les dije a los tres que si no les importaba que las sesiones fueran conjuntas, es decir, los tres a la vez en una de las dos tiendas, ya que de esta manera, mataba dos pájaros de un tiro, además de que follar con tres tíos a la vez es mucho mas gratificante para mi. De hecho, alguna que otra vez hemos estado follando mas de cuatro horas. Toda una paliza, pero enormemente gratificante, ya que salgo de allí follada por todos mis agujeros, y con semen chorreando por todo mi cuerpo. Ni que decir tiene, que cuando llego a casa, mi marido se encarga de darme otro repaso, dejándome completamente limpita con su lengua antes de follarme. No sé quien disfruta mas, si yo follando, o él sabiendo que lo estoy haciendo.

A petición de mi marido, os indico nuestra dirección de correo electrónico, por si alguien quiere ponerse en contacto con nosotros, saurer@andaluciajunta.es

01/12/2007 GMT 1

La vecina insatisfecha

drsexoparanenitas @ 21:51

cuando mi esposa y yo nos cambiamos a nuestra casa, donde actualmente vivimos, conocimos a nuestros vecinos y unas vecinas muy buenas y bonitas, que a mi en lo personal me inquietaban.el imaginarme coger con ella me parecia normal conosiendo ,mis gustos. en la noche del 15 de septiembre, en la cuadra se organizó una noche mexicana, haí me puse a platicar a platicar con ellas a platicar con ellas un buen rato hasta como las 12 o 1 de la mañana. dentro de la plática una de ellas me platicab que su esposo, por su trabajo y su edad, no la satisfaccia sexual mente y que cogía cada 15 ó 20 días y que nunca le habia hecho sexo anal. feu el momento que yo esperaba, la invité a bailar un fin de semana aprovechando que su esposo, como siempre, estaría trabajando. se lo comente el a mi esposa y llego el día de salir, ella sugirio acompañarnos, ya que quería ver como como la hacía gozar y tanbien ella partisiparia. los tres fuimos a una discobailamos buen rato, a mi vesina me le repegaba para que sintiera mi verga y noté que estaba bien excitada. le invité a un hotel y así lo hicimos, cuando llegamos, primero vimos una pelicula xxx y despúes empezamos a jugar la botella. luego de un rato, los tres estabamos desnudos. elvira se veía hermosa, más de lo que me habia imaginado. lo que más me llamó la atención fueron sus nalgas, grandes, paradas y preciosas, yo le mamé el bizcocho mientras mi esposo se tragaba mi verga por la boca, así estuvimos como 20 minutos hasta que le pedí a elvira que me la mamara, porque dice ella que su esposo nunca la había puesto a mamar y ella siempre lo anheló. al tener mi verga en las manos me dijo: -alberto, qué verga tan gruesa, quiero sentirla adentro. la acomodé de a perrito y se la dejé ir.me calenteba como me decia: -cabrón, tu sí sabes cómo cogerme... me vas a partir en dos... hummmm... así, lindo, métemela toda... ¡aaaahhhh! mi esposa se puso debajo de ella para mamarme los huevos. cogimos buen rato, hasta que yo le propuse que se empinara porque le iba a romper por primera vez el culo. lulú puso vaselina en mi verga, mientras elvira se abría las nalgas para fasilitar la penetración, cuando apunté la cabeza en el ojo... -por favor, hazlo con ternura, pues no sé si me lo podré comer. -dijo cachonda e inicitante-...¡aaaaahhh! ¡ayyyyy!- exclamo cuando empezó a sentirla. poco a poco fui empujando hasta que entro la cabeza y esperé a que se acostumbrara un poco, después se la deje ir hasta los huevos, ella gemia y gritaba de placer. -¡cabrón, que hermoso coges, no pares, no pares, no por piedad...! después de venirnos los dos, descansamos un poco. lulú empezó a mamarme la verga tembién queria su ración de leche la cogí, la mamé por todos los lados. los tres cogimos como cuatro horas hasta que al final termineen pelotas de lulú. elvira prometio que iríamos de nuevo en otra ocasión. pero es otra ocación se las contare en otra ocasión.



cruel noche de bodas

drsexoparanenitas @ 21:34

35.jpgAntes de retirarme definitivamente, deprede en un barrio muy suburbano donde llegue a ser conocido como el satiro de los parques. Habia muchos en la zona, y siempre llevaba alli a las chicas que asaltaba, aunque tambien a las maduras y a las de cualquier edad excepto muy alta: calculo que habre violado a unas 70 mujeres en un año. Casi no hubo denuncias, porque la forma exhaustiva en que las penetraba por todos los orificios toda la noche, el tamaño de mi verga que las sumia en agotamiento a la vez que les provocaba una sucesion de orgasmos, y la ternura que demostraba con ellas despues del principio violento, las hacia caer en una suerte de complicidad conmigo, como si fuese un amante no oficial. Al amanecer las acompañaba hasta las cercanias de sus casas, con las ropas revueltas, la mirada baja, cierto rubor y sus cuerpos apoyados contra el mio mientras les daba los ultimos besos. Casi ninguna me denuncio, decia, y a las que lo hicieron las volvi a visitar en sus casas y las cogi de tal manera que no volvieron a abrir las bocas: no les habia dado lo suficiente. Estaba a punto de irme del barrio, cuando Ramon quedo en deuda conmigo y no me pago. Ramon era un tipo insignificante y pobrisimo, de aspecto debil, a quien unos muchachos habian violado en un baldio cuando era adolescente. Luego crecio y consiguio un trabajo en la banda de Salvatore, y estaba a punto de casarse con una morochita linda del barrio llamada Vanessa. Pero me quedo debiendo y no me pago, y luego lo echaron de la banda, pese a lo cual se caso. Fueron a pasar la noche de bodas en casa de el, por temor, pero yo ya estaba en el patio interno esperandolos. El llego con su traje alquilado, y le di un cachiporrazo en la nuca. Cuando desperto, estaba atado a un arbol del patio, enfrentando a la puerta abierta del dormitorio donde yo abrazaba a su mujercita, que aun llevaba el vestido blanco puesto. "Ramon, a las deudas hay que pagarlas" le dije. El respondio algo, pero tenia una cinta sobre la boca. Vanessa parecia muy asustada, pero la tranquilice abrazandola con fuerza y besandola en los labios y toda la cara, algo que siempre provoca la aquiescencia de mis victimas. Era bajita pero muy bien formada, con unas cosas en el pecho que se levantaban a su pesar contra el mio, y yo levante lentamente el blanco para ver sus piernas, sus bragas, su ombligo, y finalmente sus tetas que tuve entre las manos mientras le sacaba el vestido por sobre la cabeza o lo desgarraba. Ramon bramaba al ver a su mujer desnuda en mis brazos, pero yo la mantuve abrazada y acariciandole el trasero en la puerta, a la luz de la luna, para que pudiese vernos bien. Luego saque al aire de la noche mi enorme aparato, ya completamente erecto hasta el punto de dolerme, y camine hacia Ramon. Quitandole la mordaza, le abri delicadamente la boca con mis manos fuertes y le hice ir tragando con lentitud mi verga, primero el cabezon del glande que se froto contra sus labios y luego todo el talle hasta la raiz, hasta que mi vello pelvico se aplasto contra su cara. Permanecimos un largo y silencioso rato asi, el oliendo y saboreando la entera dimension de mi sexo, sin poder morder, porque le mantenia las mandibulas abiertas, mientras Vanessa nos miraba desde el dormitorio. Por fin mi leche estallo en su garganta, y Ramon se vio obligado a tragarla hasta la ultima gota. Se la saque con lentitud, se la frote aun erecta por toda la cara y le puse de nuevo la venda despues de darle un beso cariñoso. Volvi al dormitorio, desnudandome. Vanessa me esperaba quieta y silenciosa, sumisa. Le bese su carita de angel, acaricie sus cabellos oscuros y senti su cuerpo arquearse cuando comenzaba a penetrarla. Era virgen, y fue un placer inenarrable abrirla de a poco mientras Ramon lloraba, atado al arbol. Estuvimos como una hora cogiendo de pie, bien a la vista del marido, y acabe dentro de ella tres veces. Sin sacarla. Mi ereccion era algo brutal, se ponia cada vez mas apretada y sanguinea por la suavidad de la carne de Vanessa. Ramon podia ver nuestros vientres unidos, nuestros vellos convertidos en un solo matorral mientras nos frotabamos suavemente, mis manos aferrandola por las caderas. Comence a sentir un gran amor por esa mujer, como no lo habia sentido por todas las anteriores que violara, pese al goce de aquellos polvos salvajes. Cerca del alba la di vuelta y pense hacerle otra gran abertura por el ano, pero para mi sorpresa ella ya estaba dilatadita y habia recibido visitantes previos por alli. Ya estabamos a esa altura en la cama, y Ramon podia ver nuestros culos empotrados el uno en el otro, subiendo y bajando, el mio grande y fuerte y el blanco, delicadito y bien formado de su mujer debajo. "Ah, picarona" le susurre al oido. "Te gustaba por aqui, ¿eh?". Ella volvio la cabeza, jadeante y sudorosa, despeinada, y por encima del hombro me lanzo una media sonrisa antes de tensarse y emitir un estertor, con los ojos muy abiertos, al sentir toda la verga deslizandose dentro de su recto suave y apretadito. La hice morder la almohada y bombee largo rato en beneficio de Ramon. Se lo hice en todas las posiciones, en cuatro patas, los dos contra la pared, empujandola con tanta fuerza como si quisiera clavarla, como a una mariposa. Vanessa era un mar de sudores y olores corporales, carne temblorosa y desgarrada y placer irreconocible pero creciente. Yo la estrechaba con fuerza y empujaba con mis gluteos muy al fondo de su culito cada vez mas abierto. Me acorde de Ramon y fui a buscarlo, para que nos acompañara. Atado como un paquete, lo coloque en la cama matrimonial y meti su cara entre mis nalgas mientras poseia nuevamente a su mujer, los dos de rodillas uno ante el otro. Vanessa no protesto por el trato que le daba a su flamante marido, y creo que estaba empezando a dejar de quererlo y a quererme a mi. Realmente es dificil querer a un hombre que esta con la cara metida en el culo de otro que se la pone a su mujer, sin emitir mas que un esporadico llanto. La fuerza con la que cogiamos y los gritos de placer de Vanessa hicieron que el timidamente empezara a besarme el ano, pues le habia sacado la cinta. Entonces me lo cogi a el, con las piernas bien abiertas y levantandole con las manos las pelotas para que su mujer pudiese mirar mi torre de carne subiendo e introduciendose en el hoyo de su marido. Ramon lanzo un grito de angustia al convertirse en mi segunda mujer de esa noche, mientras yo le mordia el cuello y lo llenaba en un exceso de virilidad. Cuando estaba hasta las pelotas, se la revolvi para que le doliera aun mas. Entonces Vanessa se abalanzo sobre nosotros, y apoyando la barbilla en el hombro del agonizante Ramon, me dio un beso interminable de enamorada, de esos que suscitan envidias. Fue entonces cuando el corazoncito de Ramon dijo basta: creo que lo ultimo que vio fue ese beso, a la vez que sentia mi apocaliptica eyaculacion en sus entrañas. Murio como un pelele triste y una marica, humillado por completo. Vanessa y yo contemplamos su cadaver sobre la cama, obsceno con su culo roto. "Ahora tengo que irme", dije tranquilamente. Amanecia. "Me cobre mi deuda". Vanessa me tomo del brazo. "Llevame contigo, mi amor. A donde quieras". Lo pense, y decidi que la amaba. Nos vestimos, y escapamos por el laberinto del barrio. En el otro extremo de la ciudad, como lo suponia, nadie se iba a ocupar de nosotros. Alli consegui un trabajo, Vanessa tuvo tres hijos de mi y ahora esta esperando el cuarto, y somos razonablemente felices. Cuando miro el hermoso vientre hinchado de Vanessa, creo que lo mejor que hice en mi vida fue precisamente lo peor, impedir que se consumara esa boda.

28/11/2007 GMT 1

El viaje de mi esposa

drsexoparanenitas @ 20:58

Hola a todos somos un matrimonio de 29 y 27 años, se llama Verónica es muy caliente al momento de tener sexo  es alta delgada pelo castaño buenas tetas y un culo muy apretado esto sucedió hace casi un año cuando ella fue a un curso en Galápagos  y yo me quede en Quito

 Siempre hemos tenido la fantasía de hacerlo con más personas ya que ella tiene mucho esa fantasía de sentir dos miembros dentro de ella. A ella le gusta mostrar sus tetas y su figura ya que con ropa esta buenísima y desnuda es mejor. Pero vamos al grano la deje en el aeropuerto yo me quede con nuestros hijos. Fue una semana muy larga pero el fin llego.

En la noche ella se puso un bbdoll negro muy transparente  se coloco de lado sacando sus nalgas y puso una porno yo la abrace y puse mi pene en sus nalgas ella se empezó a calentar y le dije que tal la paso allá y me dijo que muy bien y puso una cara de zorra le dije que hizo y detallo así.

El viaje fue tranquilo al llegar descanse me cambie y salía pasear con una amiga ya en la noche tomamos con unos compañeros unos tragos uno me molestaba que estaba muy bien me abrazaba por la espalda y sentía su verga rozar mis nalgas, les dije a todos que iba a buscar una chompa ya que tenia frio el me dijo te acompaño y  fuimos hotel abrazados y por ahí se le bajo demás la mano tocando mis tetas y yo la alce al entrar al hotel me abrazo y me sobo su verga en mi culo como estaba con falda la sentía tan claro, subimos al cuarto entrar cerro la puerta y me pego contra la pared me besaba y yo lo correspondía tocaba mis senos y yo estaba toda mojada, y quería ser comida necesitaba me meta  dentro de mi lo pedía a gritos, como compartía mi  habitación con una amiga me dijo acompáñame a traer un saco a su hotel fuimos abrazados y en el camino el tocaba mis senos, entramos cerro la puerta puso llave me boto a la cama   y me beso me tocaba toda solo quería que me meta toda su verga dentro me saco el hilo alzo mi falda y me lamia toda mi vagina y mi ano en ese momento tuve un orgasmo, me levanto en el aire y me embestía duro sentía un placer incontenible luego me bajo me puso en cuatro yo ya estada desnuda en ese momento me metía con gran fuerza, en ese momento de placer llego su compañero de cuarto el cual nos veía por la ventana pero no me importaba solo quería gozar, gritaba como una perra en celo  me recostó y me la seguía metiendo me decía eres una puta te quería culiar hace rato y no te dejabas pero veo que te gusta zorra yo con estas palabras me calentaba mas y me daba nalgadas le decía si dame mas quiero que me cojas con fuerza he sido muy mala en ese momento sentí que el estaba para terminar  me baje y lo chupe en ese momento sentí un gran chorro de semen  me trague toda la leche que salió, fuimos a la ducha a lavarnos y me cogió otra vez me puso de espaladas y me metía cada vez mas me puse en cuatro metía con fuerza su verga dentro de mi y sus dedos en mi ano era la mejor puta del mundo me dijo te voy a romper tu culito le dije que no que me iba a doler pero dentro de mi sabia que lo quería, primero me metía sus dedos cuando se me dilato me empezó a doler , lo hizo todo despacio después ya lo tenia dentro todo y el dolor se convirtió en placer quería mas si el amigo de el entraba ese momento serio también lo mamaba tuve como dos orgasmos mas y al escucharlo que decía que va a terminar me moví mas rápido y  termino dentro de mi culo estaba cansada nos secamos  nos vestimos nos besamos y fuimos a ver al grupo nadie se percato de nuestra ausencia de ahí lo repetimos varias veces en los paseos me quedaba y cogíamos  como locos, me hacia sentir una puta y eso me gusta .

Hemos tenido varias aventuras con mi esposo y otros hombres y con el chico del relato todavía tenemos encuentros sexuales


Esto me dijo yo estaba ardiendo tuvimos un sexo espectacular desde ahí le dije que tire con quien quiera que me gusta estar casado con un zorra ya les contare las demás travesuras que a hecho la zorrita por que son varias  escríbeme si te gusto para cualquier comentario jcln28@hotmail.com
j0982455622@yahoo.com

 

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22/09/2007 GMT 1

Puta, pero por accidente

drsexoparanenitas @ 22:10

Puta, pero por accidente. 16rk8.jpg

Bueno es que así lo veo yo desde mi punto de vista, lo cierto es que no me las doy de ser una santa, pero jamás en mi vida había llegado al punto al que llegué recientemente. Como ya les dije no soy una santa, y con eso quiero decir que ocasionalmente solo ocasionalmente le e sido infiel a mi marido, y siempre hasta esos momentos se dieron unas circunstancias especiales. Como la vez en que me encontraba de viaje yo sola, iba a visitar a mi abuela, realmente había peleado con Julio mi marido, por su manera de gastar dinero apostando. Así que a manera de castigo lo dejé, solo en casa con nuestras dos hijas adolescentes, no había yo terminado de bajar las maletas en casa de mi abuela cuando Julio todo asustado me llamó pidiéndome perdón.

Por lo que en lugar de quedarme un mes como era mi plan, le dije que me quedaría dos o tres días en la casa de mi abuela, lo que fue cierto, en parte. Ya que como mi abuela vive en un solitario y retirado pueblo en el que no hay mucho que hacer, por lo que el primer día, me dediqué a pasear por los campos cercanos, con la idea de darme un baño en una posa que yo visitaba con mis padres cuando niña. Como es un lugar algo retirado después de que pensé que me había asegurado que no había nadie por los alrededores, me cambie de ropa sin preocupación alguna de que alguien me ligase.

Pero me equivoqué si había alguien, se trataba de Marcelo un viejo conocido mío de cuando niña, ya estaba yo por meterme en la posa cuando él apareció, y de la misma manera que yo como que dio un vistazo y se quitó toda la ropa para darse un baño en la posa, a mi no me vio por que estaba oculta tras un matorral. Por lo que pude ver su peludo cuerpo completamente desnudo, de manera inconsciente al principio me puse a comparar todo su cuerpo con el de Julio mi marido. En especial su miembro, que a simple vista era mucho más grande y grueso que el de Julio. Una vez que Marcelo entró en la posa, decidí hacerle una travesura, es decir llegar y meterme en la posa y después hacerme la que no me había dado cuenta que él se encontraba hay. Nada más de pensar como se pondría el pobre Marcelo, me dio mucha gracia, ya que siempre desde que lo conozco fue un a persona muy discreta y hasta algo introvertido.

Lo cierto es que Marcelo se ha puesto como un tomate, de la vergüenza que le dio al verme, y no sabía como decirme que no estaba usando nada. Mientras que yo de manera insinuante y con el cuento de que nos conocíamos desde bien niños, comencé a rozar mi cuerpo contra el de él. Lo que yo comencé como un juego, terminó en que el callado de Marcelo en cierto momento, me tomó entre sus brazos y me ha plantado un fogoso beso, como hacía tiempo no sentía en mis labios. En esos instantes me sorprendió su manera de actuar, pero como dice una amiga mía que es sexóloga, una de mis mayores zonas erógenas en mi cuerpo lo son mis labios y mi piel. El sentir su boca contra la mía, y su velludo y desnudo cuerpo contra mi cuerpo, me hicieron comenzar a desearlo. Ya saben una cosa lleva a la otra, y esa misma tarde dentro de la posa Marcelo y yo mantuvimos un tórrido romance.

No es que yo sea una insaciable ninfomanía, pero después de casi un mes, sin acostarme con mi marido por las peleas que teníamos por su vicio de apostar, apenas me sentí en los fuertes brazos de Marcelo, yo misma sin mucho esfuerzo solté las tiras de mi bañador quedando tan desnuda como lo estaba él. Entre sus besos su lengua entrando dentro de mi boca sus manos acariciando todo mi cuerpo, simplemente abrí las piernas y lo dejé que me penetrase sabrosamente. En mi vida lo había hecho en un lugar como ese, ya que mi marido no es de los que les agrade improvisar cuando se trata de sexo, el saber que estaba engañando a Julio, por una parte me excitaba mucho más, además el hacerlo a cielo abierto, con el riesgo de que alguien nos llegase a ver, como que eso hacía que toda yo disfrutase al máximo de lo que ambos hacíamos. No es que yo sea ociosa, pero me deleitaba viendo como la verga de Marcelo entraba y salía de mi propio coño. En esos momentos el solo contacto de su peluda piel, me hacía sentir algo increíble por todo mi cuerpo, en par de ocasiones cambiamos de posición haciendo que en todas y cada una de ellas yo disfrutase del sexo como hacía tiempo que no lo hacía. Es más cuando alcancé clímax he dado un grito con todos mis pulmones, como nunca antes lo había hecho.

Esa tarde Marcelo, me hizo cosas que jamás Julio, ni siquiera me las ha insinuado. Cuando me fue llevando hasta la orilla y me recostó sobre la tierra, suavemente me hizo abrir mis piernas, pensando yo que me volvería a penetrar, pero no fue así me llevé la sorpresa de mi vida al sentir su caliente boca contra mi coño. Creo que de la impresión hasta me oriné, pero como lo he disfrutado. El resto de los días que pasé en casa de mi abuela, Marcelo me pasaba buscando en las mañanas, fuimos nuevamente a la posa donde volvimos a repetir nuestro alocado encuentro. Lo raro de todo es que no sentía remordimiento alguno, a mi manera era como unas especies de vacaciones de mi marido de mi casa y de mis hijas, que yo me merecía. En nuestra tercera y última salida, Marcelo me llevó a su finca, de paso Marcelo es casado, pero de eso no hablamos para nada, y él tampoco me preguntó por mi marido y mis hijas. Era una especie de acuerdo de mutuo silencio sobre esos temas. Bueno en la tercera ocasión me llevó a su finca, como ya les dije y no hubo cosa que los dos no hiciéramos, hasta yo llegué hacer dos cosas que tenía mucho tiempo que no practicaba, una fue el mamar su inmensa verga y la otra dejar que me diera por de tras, como cuando estudiaba y Julio se empeñaba en tener sexo conmigo.

Bueno después de eso regresé a casa, Julio dejó de gastar dinero en las apuestas, pero yo en una que otra ocasión, aprovechaba para hacer de las mías con un vecino. De eso no hablo por que nos sea que se dañe tan linda relación. Pero eso que dije al principio de puta, pero por accidente, es algo cierto que me ha dejado impactada y de que manera. Un buen día Julio me comentó que tomaría mi auto, ya que el suyo estaba trancado por el mío y necesitaba salir rápido, por lo que él se llevó mi auto. Después me llamaron de casa de una amiga para ir a recoger unas cosas que yo le había encargado, todo fue bien hasta que de regreso a casa, el auto de Julio se recalentó en medio de una frecuentada Avenida a la hora de mayor congestión de transito. Casi me vuelvo loca de los cornetazos y las muchas maldiciones que me tiraron. La cosa que cuando llegó esa grúa de color rojo, vi el cielo abierto. Su chofer de manera muy profesional se bajó enganchó el auto de mi marido y para mi fue como si me hubiese rescatado de toda esa locura que me rodeaba.

Me llevó directo a casa, desgancho el vehículo y cuando le dije que en esos instantes no tenía con que pagarle, en muy amablemente quedó en pasar durante la semana a cobrar. Le conté mi marido y su respuesta fue, cuando toque la puerta no le abras vendrá en par de ocasiones más y luego se cansara, así te ahorras ese dinero. No podía creer lo que Julio me decía, me sentí tan indignada, yo le había dado mi palabra a ese señor de que le pagaría cuando el pasara a cobrar. Durante esos días mis dos hijas, se encontraban con madre visitando a mi abuela. Durante todo el tiempo no sabía ni que iba a decirle a señor de la grúa, hasta que se me ocurrió simple y llanamente decirle la verdad, que mi marido no me había querido dar el dinero pero que yo deseaba pagarle sus servicios de alguna manera. Al decirlo a solas, lo primero en que pensé fue francamente en decirle que si él lo deseaba yo me podía acostar con él para pagar mi deuda. Al principio hasta me causo gracia, pero a medida que fui pensándolo, como que le encontraba más y más sentido. Bueno decía yo si Julio no quiere pagar, está bien lo pagaré yo de la única manera en que puedo hacerlo. Ya eran casi las doce del día cuando sonó el timbre de la puerta, en ese instante pensé, mejor dejo que sea él quien me de las alternativas, quizás como dice Julio ni me cobre.

Al abrir la puerta se encontraba el operado de la grúa, Ricardo es su nombre, quien después de decirme en pocas palabras que había venido a cobrar, cuando escuchó que le dije que no tenía el dinero, él algo visiblemente molesto, estaba a punto de marcharse, cuando no se por que se me ocurrió decirle, pero si gusta le puedo pagar de otra manera. Yo diciéndolo, al tiempo que me decía a mi misma, estás loca Raquel. Además no fue lo que le dije sino la manera en que se lo dije, creo que fue de la forma más sensual que jamás le hubiera hablado a un hombre en toda mi vida. Su rostro se iluminó con una gran sonrisa, me preguntó simplemente cuanto acostumbraba a cobrar, y le dije que simplemente una cuenta paga la otra. A él le pareció justa la transacción y de inmediato me dijo puede ser ahora, a lo que sabiendo que mi marido no regresaría hasta las seis de la tarde le dije que si.

Lo tomé de la mano, lo conduje a mi habitación, y con toda la calma del mundo comencé a desnudarme frete a Ricardo. Él no quitaba sus ojos de mi cuerpo para nada, mientras yo poco a poco me fui quitando todas las prendas que tenía puestas, el tomó asiento en el borde de mi cama. Sin dejar de verme, se fue quitando su ropa. Yo estaba ya toda desnuda, cuando el se quedó con sus calzoncillos puestos, me preguntó ¿es con derecho a todo, verdad?, y yo simplemente le respondí que si. Mientras que en mi mente me preguntaba yo ¿Qué será eso de derecho a todo? Pero pronto lo descubrí cuando sacando su miembro del calzoncillo me indicó que deseaba que se lo mamase. Estaba a punto de meterlo en mi boca, cuando me dije a mi misma bueno si vas a ser puta se una puta limpia. Así que lo tomé de la mano y lo conduje a mi baño y yo misma personalmente me dediqué a lavar su miembro, que en mis manos comenzó a ponerse erecto. Pero no del todo. Una vez terminé de enjabonar y de lavarlo bien regresamos a mi cama, él tomó asiento separó sus piernas ligeramente mientras que yo, comencé a manipular su miembro entre mis dedos, hasta que finalmente reuní el valor necesario para introducirlo dentro de mi boca.

Hasta pensé que si lo hacía venirse de manera rápida, quizás no tuviera que acostarme con él. Pero como que Ricardo tenía sus propias ideas, por lo que a medida que yo introducía y chupaba su verga con mi boca, él fue disfrutando de todo eso, hasta que me dijo. Para que no quiero venirme de inmediato. Les parecerá cosa de loca, pero a medida que se la fui mamando me sentía de lo mejor, hasta en cierta forma y manera disfrutaba de lo que estaba haciendo, ya que de momento me di cuenta de que yo misma me estaba acariciando mi propio clítoris con una de mis manos, mientras que con la otra sostenía su caliente verga. Al separarnos, de inmediato me acosté con las piernas bien abiertas sobre mi cama, Ricardo ya con su miembro bien parado lo fue dirigiendo directamente a mi mojado coño, y a medida que me fue penetrando sentí esa rica sensación de disfrutar de algo prohibido. A medida que Ricardo metía y sacaba su verga parcialmente de mi coño, yo movía con mucha más fuerza y excitación mis caderas. Era algo nuevo y diferente para mi, Ricardo no tiene algo del otro mundo, es más o menos como la verga de mi marido, pero que manera de moverla tan diferente dentro de mi cuerpo. Yo disfrutaba cada embate que el me propinaba, además cuando me dijo, eres toda una puta profesional, lejos de ofenderme me sentí casi halagada. Ricardo se vino al poco rato pero disfruté bastante que lo hiciera. Él se quedó tendido sobre mi cama, mientras que yo entré al baño para asearme, pensando que ya todo había terminado, pero no fue así.

Al regresar me dijo mámamelo otra vez, que deseo darte por el culo. Sus palabras me sonaron de lo más naturales, y nuestro acuerdo había sido ese con derecho a todo, y si todo era que también le debía dar el culo se lo daría sin chistar, me puse una crema y a medida que fui sintiendo como me penetraba, una de sus manos la colocó sobre mi coño, el que apretaba sabrosamente mientras que me estuvo metiendo y sacando por completo toda su verga.

Bueno Ricardo se marchó bien satisfecho, yo me quedé de igual manera, en cierta forma me había ahorrado una buena suma, nada del otro mundo, pero ahorro es ahorro. Lo disfruté al máximo y lo mejor de todo es que Ricardo se ha convertido en cliente casi habitual mío. Cierto tiempo después Julio me preguntó por el pago de la grúa, y le dije que ya había resuelto eso, cuando me preguntó como, a manera de broma le dije, es que como tu no quisiste pagar, terminé acostándome con el operador de la grúa y ahora es uno de mis clientes. El sentido del humor de Julio es algo raro, en cierto momento pensé que se molestaría por ese tipo de broma, pero se estuvo riendo por un buen rato, como que realmente no creyó que yo le había dicho la verdad. Bueno desde esa época puedo decir que soy puta, ya que cobró por mis servicios, pero a diferencia de otras quizás yo también lo disfruto.

Cogida por el padre de mi amigo

drsexoparanenitas @ 21:45

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No se realmente como empezar a relatar lo que me acaba de pasar, creo que fue por cuestiones incontrolables por mi parte. El lunes de esta semana me marco en la noche mi amigo del bachillerato el que ya esta comprometido y con casi 4 meses de embarazo su novia, me saco de onda por completo, me dijo que había pedido días libres y que por favor fuera a su casa a cenar el martes por la noche, le pregunte el motivo pero no quiso soltar prenda.

Ya hacía mucho tiempo que no me paraba en casa de él, casi prácticamente desde el bachilleres, y con su mamá ocasionalmente hablábamos y me platicaba de su hijo ( y sin querer también de su novia), aunque por parte de ella decía que yo también era un buen partido para su hijo, con su papá casi no hablábamos mucho pues ese hombre tenia que encargarse no solo de mi amigo sino de sus otros tres hijos, algo pesado para un solo hombre, pero no dejaba de ser atractivo, de hecho los dos tanto el papá como la mamá son bellos en físico aunque ambos se convirtieron en padres a los 15 y 16 respectivamente, así que ya le tiran a los cuarenta.

Total me arregle pero en mi cabeza tenia dos opciones A. Cancelaría formalmente su compromiso con su novia o B. Terminaría llorando de rodillas explicando que no podría dejar a la madre de su hijo, así que termine por vestirme algo decente sin tanto maquillaje ni tanto escote pero no deje de ser sexy en la vestimenta con un vestido algo entallado negro y cabello suelto. Ahí me tenían en la puerta de la casa de él, se escuchaban voces ya ni quería entrar cuando abrieron la puerta y salía mi amigo y me dijo “puntual como siempre, acompáñame a la tienda voy por unas cervezas” le seguí sin decir nada pero no pude contener la curiosidad y le pregunte del porque de la cena... agachando la mirada tímidamente dijo “perdóname, mi novia supo que le fui infiel por que le confesé lo que pasamos los dos, que no sabia exactamente que significada cada quien en mi vida, ahora ella me puso la condición de que vinieras hoy a la fiesta de compromiso, principalmente para que no me dejara sin mi bebé y para que tampoco hablara mal de ti con mi madre, pues mi mamá quiere que seas madrina en el bautizo” eso si me calentó pero no más porque esta embarazada de él no la agarraba a madrazos. Entonces le dije “me quiere ver ardilla solo por el hecho que tu no te casas conmigo, yo te dije que no había problema y que lo pensaras por él bebé no por ella ni por mi, tu decides casarte es tu decisión”. No se porque termine diciéndole lo que una vez paso entre ella y yo “Lastima que no le puedo golpear, me vengaría de lo que me hizo la otra vez hace tiempo”.

Volteo con mirada atónita,” como que te hizo?” yo “ Olvídalo, no te preocupes” Compro las cervezas y fuimos a su casa.

Una vez en su casa su mamá me reconoció me hizo dar la vuelta entre todos los invitados (dos tíos, hermanos, papá, suegros y novia) me presento ante todos y con su comentario poco atinado “Si no tuviera novia mi hijo, ella sería mi candidata apoco, no es preciosa?”. La mayoría movió la cabeza que si y con muecas de desagrado la familia de la novia. Pasamos a la mesa, me sentaron a la derecha de mi amigo y a mi derecha estaba su padre, degustamos la cena y brindamos con cerveza, sus tíos dejaron de tener interés en la novia y me preguntaban que en donde me tenia escondida mi amigo, yo dije “en su bolsillo, me perdió un momento pero ya estoy aquí celebrando que por fin el se casa antes que yo, brindemos por que esta pareja sea feliz y más dichoso el que viene, salud” (Claro que con algo de ironía). Acabo la cena, la familia de la novia se fue y mi amigo los llevo a su casa, yo me quede un rato más pero sus tíos se llevaron a sus hermanos a casa de uno de ellos, su mamá se quedo dormida en el sillón (había bebido bastante y estaba bien perdida) su esposo la cargo y la llevo a su dormitorio, solo quedaba yo algo mareada también y el papá de mi amigo que también estaba algo mareado me dijo “Quédate y esperemos a mi hijo para que te lleve a tu casa, ya es noche y es inseguro que salgas”. Moví la cabeza, me sirvió un caballito de tequila y sentí que todo me daba vueltas la cabeza, se sentó a mi lado y pude notar que tenia excitación se le notaba, noto que me agarraba la cabeza y me dijo que me podía recostar en sus piernas, así lo hice ya me estaba ganando el sueño y sentí que su mano deslizaba poco a poco el vestido hasta mis nalgas (ya que no me lo había bajado lo tenia casi como minifalda, por eso no le costo mucho el subirlo) paso un dedo por la tanguita negra transparente, me moví un poco casi quedando boca abajo en sus piernas el paro de tocarme (seguí haciéndome la dormida) me llamo varias veces y como no respondí pe