Desnuda y manoseada en la clase de inglés

Mi nombre es Julieta, pero me dicen July y les voy a contar lo que me pasó en una clase de inglés, en el mes de septiembre del año pasado.
Antes que nada, voy a describirme para que puedan imaginarme. Tengo 16 años, el pelo largo y marrón oscuro, tengo ojos celestes, soy muy voluptuosa, siendo mis medidas 100-60-90, tengo muy buen culo y mediré 1,70 mts. Soy muy muy linda. No es que yo lo diga, todos me lo dicen. Mis familiares, mis compañeros de colegio, mis profesores, etc..
Era un día jueves de septiembre y voy a mi clase de inglés que comenzaba a las 18:00 hs.. Mi profesora de inglés se llama Adriana, tendrá unos 35 años y es muy moderna en sus métodos de enseñanza. En la clase somos 3 en total: yo y dos chicos. El nombre de uno de ellos es Carlos y el del otro Maxi. Son atractivos aunque nunca ninguno de los dos se me insinuó, ni me invitó a salir. Ellos también tienen 16 años. Tal vez sean un poco tímidos para hablar con chicas. Igualmente yo tampoco nunca le tiré mucha onda a ninguno. Ya que yo inglés me lo tomó muy en serio. Iba a estudiar.
Estaba vestida de la siguiente forma: zapatillas y medias blancas, una falda corta tableada y de color azul, una remera rosa escotada que dejaría ver buena parte de mis senos, si no fuera que arriba de ella tenía un liviano sweater lila, y por dentro ropa interior muy sexy, también de color rosa.
Ese día llego a la clase, como todos los jueves. Nos saludamos todos, nos sentamos, abrimos nuestras carpetas y miramos hacia el frente, a nuestra profesora para comenzar la clase.
Ella dice: “Bueno, la clase de hoy es sobre ROPA Y PARTES DEL CUERPO HUMANO. Vamos a hacer una clase muy práctica y didáctica para que sea divertida y esto no se lo olviden más. Ya que las partes del cuerpo son tantas, y hay tanta variedad de ropa, que con los aburridos métodos tradicionales esto es muy difícil de aprender”.
Ella continúa diciendo: “A ver July, por favor pasa al frente”. Yo me paro y voy hasta el pizarrón. La profesora mirándome primero y luego mirando a mis dos compañeros dice: “Hoy vamos a hacer un juego. De preguntas y respuestas”. Uy Que Bueno!!! Pensé yo, me encantan los programas de televisión sobre preguntas y respuestas. Además soy muy buena contestando, en general cuando veo un programa en la tela, sé muchas de las respuestas.
Carlos, que era un chico muy inteligente; ansioso, pregunta: “¿En qué consiste el juego?”. Y la profesora comienza a explicar: “July va a pasar al frente. Yo voy a señalar una ropa de las que tiene puestas y ustedes van a decir el nombre en inglés. Si aciertan ella se la tiene que sacar”. Me encantan las competencias y además me considero más inteligente que Carlos y Maxi con lo cuál me salió naturalmente preguntar: “¿Y si ellos no aciertan que pasa?”. Quería saber cuál era la prenda para ellos por no acertar. La profesora me dijo: “Si ellos no aciertan, no pasa nada, se van a perder de aprender esta clase y les voy a dar más tarea para el hogar”.
Y así comienza el juego. La profesora señala primero un pañuelo que tenía puesto en el cuello y mis compañeros dicen al unísono: “Kerchief” con lo cuál aciertan y yo me saco el pañuelo y lo dejo en el escritorio.
Luego la profesora señala una cinta para el pelo que me recogía el cabello. Maxi no la sabía, pero Carlos dice: “Girdle”. Yo tomo mi cinta para el pelo y también la dejo sobre el escritorio de la profesora. La verdad que el pelo suelto me hacía mucho más sexy. Me hacía una chica con una actitud más sexy.
En tercer lugar la profesora, mira hacia abajo y señala mis zapatillas. Nuevamente Carlos responde primero y dice: “Shoes”. Me saco las zapatillas y quedo descalza. Por suerte era primavera y el piso de baldosa, sin alfombrar del Instituto no estaba frío como habitualmente lo estaba en otoño e invierno.
Una vez que me saco las zapatillas, la profesora señala mis medias blancas y le da la oportunidad a Maxi de responder esta vez. Maxi dice: “Socks”, con lo cuál acierta. Yo me doblo un poco, casi en una posición de 90 grados y me saco muy despacio las medias. Hasta ahora la verdad que el juego era muy entretenido y didáctico. La profesora tenía razón. Seguramente ya estaba por terminar. La profesora toca con su mano la manga derecha de mi sweater y una vez más Carlos responde primero: “Sweater!!” Yo me lo saco siguiendo las reglas del juego y pienso que el juego había ya terminado y que empezaríamos ahora la clase tradicional con los libros, la carpeta y las tareas. Pensaba que el juego iba a terminar, porque ya sólo me quedaban la remera y la pollera. En eso escucho la voz de la profesora que dice, sorprendiéndome sobremanera: “Ahora viene la pregunta Comodín. Ustedes eligen chicos: Remera o Pollera”. “Primero remera, luego pollera” responden ellos. Yo no entendía, pensé que les iba a preguntar como se decían en inglés y listo. La profesora toca con su dedo pulgar e índice mi remera. Maxi inmediatamente responde: “T-Shirt”. Sin que yo me de cuenta la profesora queda a mis espaldas y me va sacando muy suavemente la remera rosa que tenía puesta. Sin darme cuenta, o en una especie de estado de inconsciencia, yo levanto mis brazos y dejo que ella me saque la remerita, quedando en corpiño rosa y falda azul nada más. Mis pezones estaban muy erectos y mis grandes senos parecía cómo que quisieran liberarse del corpiño. En cierta forma, aunque sin saberlo, comenzaba a excitarme.
Luego, la profesora que estaba parada al igual que yo pero apoyada sobre su escritorio, vuelve a tomar entre sus dos dedos mi pollera, como había hecho antes con la remera. En el intento me levanta la pollera un poco y los chicos alcanzan a ver el inicio de mi bombachita rosa. Maxi, responde: “Miniskirt”. Yo me quedo inmóvil. Realmente no se había pasado por la cabeza que la profesora pretendiera que me sacara la pollera. Pasan dos minutos en los que nos quedamos todos en silencio, hasta que Adriana lo rompe diciendo: “Dale July, sacate la pollera, te estamos esperando”. Ella se da cuenta de mi vacilación y nuevamente en el instante en que yo dudo, ella se me acerca por atrás, me desabrocha la pollera, baja el cierre y luego me la saca, arrojándola a un costado y dejándome en bombacha y corpiño; en tanga y sostén.
Que momento. Si bien iba todos los veranos a la playa y desde los 13 que usaba biquini y los hombres me miraban, esta situación era algo diferente. Ahí estaba yo. En la clase de inglés en bombachita rosa y corpiño rosa, ambos muy sexys con delicadas terminaciones de encaje y puntillas. Mientras dos chicos me miraban lascivamente todo el tiempo. La profesora Adriana se mantenía indiferente, como si la situación fuera lo más normal del mundo.
La clase continúa. La profesora señala con su dedo índice el corpiño, tocándome una teta. Carlos responde: “Soutien”. La profesora me mira y me dice: “Dale no nos hagas perder tiempo como con la pollera” y yo me saco el corpiño e intento taparme los senos con las manos. Cosa imposible, ya que mis tetas son tan grandes, que se me escapaban de las manos. Lograba taparme los pezones, pero la mayor parte del resto permanecía afuera.
Estaba solo con mi tanguita rosa puesta. La profesora tira del elástica de mi bombacha y Maxi dice: “Thong”. Acierta, pero yo me quedo parada en bombachita y tapándome las tetas con las dos manos. No me podía sacar la bombacha ya que tenía las dos manos ocupadas. La profesora dice: “A ver Maxi la podés ayudar”. Y Maxi se acerca al pizarrón se agacha y me baja bruscamente la bombacha con sus dos manos. Yo atino a taparme la concha con la mano derecha, mientras con la izquierda me tapo ahora las dos tetas (o mejor dicho, lo intento sin conseguirlo) e instintivamente apoyo el culo contra la pared, para que no me lo pudieran ver. Me quedo así un rato, mientras los chicos me miraban con mucha líbido y la profesora se tomaba su café.
Cuando la Prof. Adriana termina su cafecito dice: ”Bueno, ahora chicos, vamos a empezar con la parte dos de la clase: Partes del Cuerpo Humano”.
Mientras tanto yo estaba desnuda y muerta de vergüenza ante mi profesora y mis dos compañeros. Nunca había estado desnuda ante alguien que no sea una amiga o mi madre (cuando era más chica), es más era virgen.
Lo primero que pregunto, aunque no por frío, ya que estábamos en primavera fue, al tiempo que voy agarrando mi ropa fue: “¿Me puedo vestir?. A lo que la profesora responde rotundamente y haciendo un gesto negativo con la cabeza: “NO!!!. El juego todavía no termino y a los tres les falta bastante por aprender. Sino no van a pasar la prueba final del año, ya que estos temas los tomo”.
Mientras tanto, mis compañeros me miraban lascivamente, estaban realmente muy excitados. Era probablemente para ellos, la primera vez que veían a una mujer real desnuda. Ellos tenían mi misma edad, 16 años, y de seguro también eran vírgenes.
Prof. Adriana: “Bueno el juego, ahora es parecido. Yo voy a nombrar partes del cuerpo de Julieta y ustedes tienen que decir el nombre en inglés. Pero cómo ahora, July ya no tiene ropa para sacarse, vamos a hacer lo siguiente: si aciertan pasan al frente y tocan la parte del cuerpo que adivinaron”. Los chicos no lo podían creer. No podían creer lo que estaban escuchando y la cosa buenísima que estaban por vivir. Yo tampoco lo podía creer. Aunque mi situación sin duda era muy diferente a la de ellos.
Así va transcurriendo la segunda parte del juego en la que la profesora comienza nombrando partes de mi cuerpo como oreja, nariz, manos, pies, brazos, piernas, etc.. Carlos y Maxi van respondiendo cada uno lo que sabe. Pero siempre Carlos lleva la delantera como el que más respuestas correctas tuvo.
En un momento mi profesora me señala las tetas y mis compañeros muy excitados y exaltados gritan: “Tits” Ambos aciertan, pero Maxi lo había gritado un poco antes. Con lo cuál la profesora dice: “Maxi, es tu turno”. Maxi pasa al frente con un poco de vergüenza al principio y me agarra una teta con cada mano, las aprieta muy muy fuerte, casi haciéndome doler (se notaba que no tenía mucha experiencia en el tema). Las masajea, las amasa, pareciera como si no quisiera dejar de tocármelas nunca. Recién deja de hacerlo cuando la profesora dice: “Bueno, listo Maxi, ahora vamos con otra”. Se me acerca me levanta los dos brazos, me hace girar y apoyar las manos en lo alto del pizarrón. Me pone su mano en el vientre y me empuja hacia atrás haciéndome sacar cola. Con una regla larga que ella usa me pega en la cola despacio y pregunta: “¿Cómo se llama esta parte del cuerpo?”. Carlos grita: “Ass. That is a really good ass”. “Correcto” dice la profesora y Carlos sin perder un minuto, pasa al frente a recibir su premio. Yo me quedo inmóvil en la posición que estoy, pero Carlos me da vuelta, para que me lo mire de frente se me acerca, quedando cara con cara y me toca el culo con sus dos manos. Lo manosea un rato largo, incluso pasa su dedo mayor por la raya en dos o tres oportunidades. Finalmente antes de irse me hace girar, se agacha y me da un beso en la nalga derecha. Y luego se para y me da una fuerte palmada.
Yo ya veía venir lo que se venía y no me gustaba para nada la idea. Todo tiene un límite. Yo no soy una cualquiera, una putita, una remera. Esto ya había llegado demasiado lejos, yo no iba a permitir que me tocaran la vagina.
Estaban con esos pensamientos por mi cabeza, cuando de repente, se abre la puerta del aula y entra ni más ni menos que el Director del Instituto. El Sr. Ricardo López Cuarstein. Un hombre de unos 55 años de edad. Alto, como de 1,90 mts., fornido, calvo y canoso. Entró con su cara seria y siempre formal. Saludó a todos con un “Hola” general y luego se sonríe me mira de arriba abajo y me dice: “Hola Julieta”. Yo le respondo: “Hola”. Al principio pareció sorprendido y luego le preguntó a Adriana: “Ah, están haciendo la clase de ropa y partes del cuerpo, No?”. A lo que Adriana responde afirmativamente. “Bueno sigan así, me parece muy bien” dijo él sin dejar de mirarme ni un minuto y posando su mirada en mi conchita. Antes de irse del aula dice. “Adriana antes de que se vayan, vení con July a mi despacho”. Adriana responde “OK” y la clase continúa.
La profesora con esa regla que tenía en la mano de 40 cm. me da un golpecito rápido y suave en la vagina y señala a Maxi. Maxi instantáneamente responde: “Pussy” y se apresura a pasar al frente. Es ahí donde yo digo basta. Me pongo firme y digo: “Nadie me va a tocar la vagina”. Adriana con cara de sorprendida dice: “Me imagine que esto podía pasar. No todos los alumnos tienen la misma predisposición para estudiar y colaborar. Mira Maxi y Carlos lo bien que están trabajando y lo mucho que están aprendiendo en esta clase”. Adriana hace una pausa y luego continúa: “Carlos vení ayudame. Agarrala”. Acto seguido, Carlos me agarra desde atrás de los brazos, inmovilizándome. Luego la profesora se agacha y me separa las piernas y por último viene Maxi y pasa su mano derecha un largo rato por mi vaginita.
Una vez terminado esto, pensaba que todo esto había terminado y estaba recogiendo mi ropa para vestirme, cuando Adriana dice: “No, espera que la clase todavía no terminó. Ahora vamos a hacer la segunda parte, todavía nos quedan 30 minutos de clase así que tenemos que apurarnos. Ahora vamos a ver ropa y partes del cuerpo del hombre. Pero como la ropa es bastante similar te pregunto a vos Julieta ¿Cómo se dice pantalón en inglés y cómo se dice calzoncillos?”. Yo que sabía la respuesta contesto: “Trousers and underpants”. La profesora dice: “Correcto. Carlos, Maxi vengan acá al frente y sáquense los pantalones y los calzoncillos”. Con la velocidad del rayo ellos llegan hasta el frente, al lado de dónde estaba yo, se bajan pantalones y calzoncillos de manera conjunta quedando sus enormes pijas al aire. La verdad que estaban los dos muy bien dotados. A simple vista puedo decir que una mediría unos 25 cm. y la otra unos 22 cm.
La profesora muy entusiasmada dice: “Muy bien chicos. Muy bien. Muy buen trabajo han hecho hoy, pero todavía falta. A ver Julieta ¿Cómo se dice pene en inglés?. Yo sabía la respuesta, pero dudo un instante antes de responder porque no me parecía correcto ni de señorita tocarle el pene a esos chicos. Finalmente respondo: “Penis”. “Muy bien” dice Adriana, “Veo que habían estudiado mucho para esta clase. Bueno July, cuando ellos acertaron, tocaron la parte del cuerpo que acertaron, pero ellos son dos. Así que vení acá”. Voy al lado de la profesora y esta me dice: “Arrodillate”. Me arrodillo y ella dice: “Vengan chicos, acérquense”. Los chicos se acercan y estaban ya sumamente erectos, sus vergas eran enormes y estaban a la altura de mi cara. Adriana: “Bueno, como Carlos fue el que más respuestas correctas tuvo, te vas a meter en la boca el pene de Carlos y lo vas a empezar a chupar. Maxi, que también estuvo muy bien se merece un segundo premio, así que vas a agarrar la verga de él con una de tus delicadas manos y le vas a hacer una buena paja”.
Carlos no me da tiempo a reaccionar y me pone la pija en la cara. No sólo eso, me agarra la cabeza y me la acerca hacia su pene. Abro la boca y empieza a chupársela. Más que una mamada, podría decirse que me estaba cogiendo la boca y no yo chupándosela a él. Mientras tanto con mi mano izquierda le estaba haciendo a Maxi una paja que jamás se va a olvidar en su vida. Seguramente que fue la mejor de su vida. Chupo y masturbo a uno y otro respectivamente durante unos quince minutos. Y fue bastante, pero a la edad que tenían, y siendo para ellos la primera vez, se vinieron con todo. Una catarata de leche en mi cara, en mi boca, en mis tetas y lo que más nos molesta a las mujeres, en el pelo. La leche no paraba de salirles de sus pijas. Y yo no paraba de tragarla mientras los miraba desde abajo arrodillada.
Terminado esto, yo pensé que la clase había terminado y que me podría ir a mi casa, pero no fue así. La profesora me acerca una toalla para que me saque la leche que tenía por todo mi rostro y mis pechos. Una vez hecho esto dice preguntándoles a Carlos y a Maxi: “¿Chicos, ustedes quieren más? Por que la verdad que esta clase han trabajado muy bien y se merecen un premio”. Carlos pregunta: “¿Y cuál sería el premio?”. La profesora responde: “El premio es July. Pegarle una buena cogida a July”. Todo esto sin preguntarme nada, ni tener consideración sobre mi consentimiento o no. Adriana me trataba como si realmente fuera una cosa, un objeto, un premio que ella podía repartir a su antojo para dos alumnos de su clase que habían tenido un buen desempeño.
La profesora nos dio un vaso de agua a cada uno que todos tomamos y repetimos una vez. Ya que era primavera y teníamos sed. Por ser jóvenes, en menos de diez minutos, ya estaban listos para la acción sexual otra vez.
“July a ver vení acá y ponete en cuatro. Como una perrita. Vos Maxi vení de adelante, que July te va a dar una buena mamada como le dio a Carlos. Y vos Carlos, a vos te toca lo mejor. Vos le vas a dar por la colita. La conchita no, porque se la dejamos al Sr. Director” dijo Adriana. Inmediatamente los chicos se acercaron. Yo me estaba poniendo en cuatro, pero ellos estaban tan tan desesperados que pareció como si me obligaran. Maxi se me puso delante con su enorme verga. Yo empecé a masturbarlo y chuparle la cabeza de su miembro. Pero él enseguida me tomó de las dos manos y me hizo que le agarrara el culo. Me agarró fuertemente de la cabeza con su mano derecha y me hizo chuparle su pija cada vez más fuerte. Mientras tanto Carlos se mojaba la mano con saliva y me introducía dos dedos en el ano para ir dilatando la zona. Una vez que mi ano se dilato un poquito, Carlos embistió con toda su fuerza masculina. Bombeó y bombeó. En un principio sentí mucho mucho dolor, pero luego el dolor se transformó en placer. Era un verdadero toro.
Finalmente, Maxi me acabó en la cara, una vez más y Carlos me acabo dentro del culo. Por eso, luego cuando me paré, me chorreaban por el cuerpo los fluidos sementales de Carlos y Maxi.
Una vez más creí que la clase había terminado. Realmente no había entendido eso de “(…) se la reservamos al Sr. Director”. La profesora Adriana dice: “Muy bien chicos, Carlos y Maxi se pueden ir”. Los chicos se visten, agarran sus mochilas y una vez que terminan de armarlas la profesora levanta del piso mi bombacha y mi corpiño y dice: “Para vos Carlos que fuiste el que mejor desempeño tuvo, llevate este recuerdo”. Y le arroja mi tanguita que Carlos agarra en el aire. El la toma con sus dos manos, la estira y dice: “Es bien chiquita” y me mira al mismo tiempo como si fuera la más puta del mundo. Luego la profesora arroja mi corpiño a Maxi y le dice: “Maxi, esto es para vos. Para que te lo lleves de recuerdo”. Maxi toma el corpiño, lo mira y lo guarda en su mochila. Me quedo yo a solas con Adriana en el aula desnuda y encima no tenía ropa interior para ponerme. Adriana toma una campera de jean larga que ella siempre usa y que estaba colgada en el respaldo de su asiento y me dice: “Tomá ponete esto”. “Así sin nada” le pregunto yo. “Sí” me responde y luego de que yo me pongo su campera de jean ella me arropa, cerrándomela y me dice: “Bueno ahora vamos a ir a ver al Director, que te quiere ver”. Es así como descalza y sólo con la campera de Adriana como vestimenta, mientras ella estaba vestida por completo atravesamos el largo patio descubierto que al fondo daba al despacho del Sr. Director. Llegamos y Adriana golpea. Desde adentro se escucha: “Adelante, pasen por favor”. Las dos entramos. Director: “Veo que ha sido una clase muy interesante la de hoy. Adriana me gustaría charlar con la alumna a solas por favor”. Adriana: “OK. Igualmente yo ya me iba. Hasta mañana”. Adriana comienza su camino para irse y me pide la campera. Yo dudo un instante y el Director dice: “July, dale a Adriana su campera, total acá estamos en confianza”. Yo me saco la campera y vuelvo a quedar nuevamente desnudita por completo. Esta vez frente al Sr. Director. Adriana dice: “Chau July, nos vemos el jueves”.
Adriana sale de la habitación y el Director dice con voz suave y calma: “Acercate por favor”. Voy y me paro al lado de él que estaba sentado en su sillón. Me recorre con la vista, me toma de la cintura y luego rápidamente baja sus manos hacia mi culo que acaricia y sujeta con firmeza y me acerca hacia él. Rápidamente se baja y se saca los pantalones y calzoncillos y luego con la mano derecha vuelve a tocarme y sujetarme del culo. Como si no quisiera que me escapase y con la otra, con la mano izquierda me toca delicadamente las tetas. Hace que me siente encima de él, mirándolo y a la par que me sigue tocando las tetas y el culo con sus dos enormes manos comienza a besarme en la boca. Cosa que Carlos y Maxi no habían hecho. Me hace subir y bajar, es decir cabalgarlo. Al ser un hombre mayor, costo mucho más para él acabar. Me cogió de esta forma (yo arriba y el abajo) unos treinta minutos y cuando terminó me acabó adentro una vez más. Por suerte no estaba dentro de mi período fértil y tanto el Director, como Carlos y Maxi eran gente muy sana.
Me salgo de encima y el Director me dice: “Bueno July, te podés ir, has estudiado mucho por hoy, te felicito”. Me doy vuelta para irme y me da una palmada en la nalga. Cuando estoy saliendo por la puerta el Director me dice: “Nos vemos el jueves próximo, en la próxima clase” …
Salgo del despacho del Director, vuelvo desnuda al aula de clases recojo mi ropa, me visto y vuelvo a mi casa sin bombachita y sin corpiño. Y pienso: espero que mi madre no se de cuenta de que me falta el conjunto de ropa interior rosa que ella me regaló para mis quince años.
Y así terminó la mejor clase de inglés que tuve en mi vida. En la que más aprendí y una que nunca, pero nunca voy a olvidar.

Meneame
del.icio.us
Había pasado un largo tiempo en el que el portero seguía cogiendose a mi madre, pero como esta había empezado a trabajar de tarde, se había reservado la tarde de los miércoles en los que yo tenía gimnasia. En general yo trataba de no estar presente, porque la situación me ponía cada vez más loco y no la podía manejar, estaba por cumplir mis dieciséis años. Por otro lado mi hermana acababa de cumplir los 16 ella iba a la secundaria de tarde, con lo cual los miércoles a la tarde era el día ideal para mi madre. En las últimas relaciones que había presenciado o bien había escuchado, cuando Aníbal le hacía el culo a mi madre siempre empezaba a jugar con que Sol ya estaba grandecita y que mejor que se la comiera alguien bien experimentado como él, mi mamá se fingía horrorizada, pero como Aníbal siempre se lo decía mientras le rompía el culo, que a ella le encantaba, terminaba entrando en el juego, diciéndole que quizás algún día lo dejara pero que tenía que ser cuidadoso y que tenía miedo que le dejara de dar así por el culo a ella, encantado con mi hermanita, este le aseguraba que su culo era uno de los que mas le gustaba del edificio y que podía estar seguro que se lo iba a seguir llenando de leche como siempre. Luego de estas charlas los dos acababan como cerdos. Luego parecían olvidar el tema y se quedaban en la cama besando y abrazándose ya que nadie los molestaba.
mi marcha ya que se había prendido la luz verde, no quería quedarme con la duda pues podría ser alguna conocida o familiar, así que decidí dar la vuelta la manzana y nuevamente retomé por misma avenida, pero me detuve antes de la esquina de tal forma de ver quien era la chica que miraba a mi camioneta. Efectivamente en ese instante se para la chica y se acerca a la ventanilla y me dice si la puedo llevar, por supuesto que le dije que sí. Abrí la puerta y subió, grande fue mi sorpresa cuando me dí cuenta que era una egresada de 5to. Año de un colegio religioso tradicional de mi provincia, pues la niña llevaba el gorro de egresados y llevaba puesto el uniforme, con su faldita corta muy por arriba de las rodillas, con algunos regalos y el diploma de bachiller e sus manos. No había cruzado nada por mi mente que me haga pensar en algo morboso y aprovecharme de la oportunidad, primero me asusté por la situación de tener una adolescente con cara de niña. Lo primero que le pregunté a donde vas y me dijo al Barrio Alto Comedero, era el más lejano y queda a 20 a 25 minutos del centro de la ciudad, resignado continué mi marcha, pues mi domicilio queda a la mitad de ese recorrido. Mi segunda pregunta fue, de dónde vienes? y me dijo de mi fiesta de egresados, hoy fué el acto de colación, que se realizó a las 20 y fueron todos mis familiares. Y recién terminó la fiesta? le pregunté, mientras habíamos avanzado como 5 cuadras. Me dijo lo que pasa es que luego del acto de colación, juntamente con la mayoría de mis compañeras nos fuimos a una confitería del centro a tomar algo para luego irnos a bailar a algún boliche y me dejé estar, se hizo tarde y me gasté hasta las últimas monedas, por eso te hice dedo me contestó, aparte mañana es mi cumpleaños y el festejo se hizo más largo. Seguro que cumples 15 o 16 añitos. Qué va me contestó 18 y bien cumplidos. La verdad es que no podía creer, porque era bajita, menuda y con cara de niña. Enseguida agrega, Creo que no podré ir. Yo le dije seguro que tus padres no te dejarán ir. Nome dice, no es así, empezando que mis padres son separados y vivo con mi madre y dos hermanas menores que yo. Y porque entonces le pregunté, porque no tengo dinero y mi madre tampoco creo que no tiene y si tiene seguro que sale con su novio para alguna parranda como siempre hace todos los viernes. Vos no tienes novio ya inquieto le pregunté. hece un mes que nos peleamos, después de salir hace 3 años y parece que me dejó por otra según me estaba enterando hoy. Bueno y que vas hacer le dije más nervioso, a todo esto ya estábamos a mitad de camino y seguía a marcha lenta, ahora esperando alguna señal de parte de esta colegiala deshinibida y con más confianza, pués ya había estirado las piernas, dejando al descubierto unas blancas y hermosas piernitas, al igual que su carita pecosa y con un hermoso par de ojos verdes. Enseguida se sacó los zapatos que parece le ajustaban y se acodó mejor en el asiento de mi camioneta, provocando un cortocircuito en mi psiquis, que ya estaba levantando temperatura e inquietud en mi entrepierna, con solo imaginar el final de este inesperado encuentro. A veces uno anda de suerte me decía, sin que uno la busque solita la encuentra. Entonces me contesta rápidamente, lo que sea voy a hacer para no faltar al boliche con mis compañeras y más aún para festejar mi cumpleaños. 18 solo se cumple una vez y no voy a desperdiciar esta oportunidad, aparte quiero vengarme de mi novio que me dejó por otra. Pero no tengo plata recordó. Bueno pero con cuanto te arreglas, con 30 pesos me dijo, para los que no saben, esto equivale a 10 dolares estadounidenses, siendo en realidad muy poco teniendo en cuenta, que en una salida mía se gasta 100 pesos como si nada. Aparte quiero decir que tenía 55 años que parecen 5 menos según me dicen casi siempre, porque estoy bien conservado, sin canas pero con un poco de abdomen y los más importante, sexualmente activo. Vos serías capaz de ayudarme me dijo, que yo también soy capaz de hacerte probar una cosita completó. Yo ya estaba mil e inmediatamente me devíe de la ruta y estacioné a un costado. Por supuesto ya estábamos fuera de la ciudad y la oscuridad reinaba en ese lugar. La miré y lo primero que hice fue saludarla con beso porque eran las doce de la noche y empezaba su cumpleaños le recordé, le gustó y me devolvió el beso, no sin antes desviar su mano por mi bulto, que se sintió sorprendido pero halagado a la vez. Estamos de acuerdo hasta ahí? No fuí yo el que tomó la iniciativa, fue esta niña necesitada de afecto, despechada y con ganas de que le acaricie sus pechos, pués ya estaba la blusa desprendida, eran pequeños pero firmes, además al primer toque y besuqueo, volvió loca a su dueña, ya que enpezó a retocerse en el asiento, como si le hubiera agarrado convulsiones, pero no dejaba que saque mis labios de allí y que se los mame como si fueran naranjas tanjarinas y jugosas. Entusiasmado me animé a tocar su cosita, estaba mojada y caliente, pero sin pelitos, bien depilada como si se hubiera preparado para una verdadera guerra. Entonces delicadamente se los saqué y ella inmediatamente ayudó para hacerlo más rápido, encorvando su cintura y su bello culito que imaginaba un manjar, pués al solo tocarla era suave y duro como toda jóven que desde hace muchos años yo ya ni imaginaba palpar. Entonces con un papel, que siempre guardo un rollo en la guantera para casos como este, sequé delicadamente la vaginita pequeña y perfumada porque estaba muy mojada. Ahí si me fui a los bifes, hundí mi boca en su sexo, apenas la besé, dió un salto de gozo y alegría sintiéndose un hhhaaa profundo y esperado con ansiedad. Seguro de mi mismo y sabiéndo lo que hacía, comencé a lamer delicadamente, cual pájaro carpintero a su madera, entrando y golpeando con mi lengua experimentada su estrecha cuevita, donde se encuentra el oro de los dioses profanos y donde guardan esta jovencitas los caramelos y bombones más sabrosos del universo, allí donde todos sabemos que provoca más placer y gozo, allí en su punto más sensible, donde anidan las mieles más ricas que brotan a borbotones de lujuria, cual si fuera un manantial que aplaca a un sediento. Paré un ratito solo para mirarla y a pesar de la oscuridad, pude percibir que por sus quejidos de placer blanqueaba los ojos que demostraban que llegaba a un éxtasis supremo. Sus manos agarraron de nuevo mi cabeza e indicaban que debía hundir de nuevo mi cara en su entrepierna, sentía de a minutos que terminaba y eyaculaba, me secaba la boca pués sus dulces jugos salían y brotaban sin parar y mojaban mis bigotes que a esta altura estaban blancos y empapados con seguridad. Mi lengua repiqueteaba su clítoris sin cesar, eso enloquecía más mi contendiente, de a ratos se dirigía a su agujerito que presumía con poco y mal usado por el noviecito que acababa de vengarse. Esta niña de nombre Gisela ya había logrado asegurarse primero los 30 pesos y desquitarse o vengarse de su ex-novio, además está gozando como se debe y a lo mejor como nunca antes lo había hecho sin penetración. Calculo que había eyaculado como 5 veces, porque eso era el número de veces que había proferido gritos ahogados y sonidos guturales que solo yo entendía el porqué. Estaba exausta e inmediatamente se incorporó y agarró mi pija que estaba preparada para cualquier guerra y comenzó la dulce tarea de mamarla, cada mete y saca de su boca era como tocar el cielo y Gisela quería devolver las atenciones que había recibido, pero me porté mal, porque a veces peco por demorar muchos tiempo en acabar, (media hora), ahora estaba por explotar, desconcertado empecé a fruncir el culo para aguantar, ella se dió cuenta y aceleró el trámite de la mamada y ahí si me fuí. A todo esto yo estaba agarrado del volante, como si estuviera manejando, ella arrodillada en el piso de la camioneta terminando la faena, terminé en su boca, se lo tomó todo, no era mucho lo que tenía, pero un chorro considerable era, aparte parece que le gustó, no dejó nada sucio. Lo peor era que la cosa tendría que terminar con la penetrada, pero a esta altura del partido y de mi vida, hay que esperar una media hora para que vuelve a tomar impulso mi verga. Lo que no había era tiempo, ella debía ir a bañarse y cambiarse de ropa para encontrarse con sus compañera para ir al boliche a terminar semejante acontecimiento, el diploma logrado y su cumple número 18. En eso estaba cuando veo una sombra que se arrima a mi vehículo y me toca la ventana. Ví brillar unos metales, eran un par de policías que habían estacionado detrás y no me había dado cuenta, era tal la emoción vivida minutos antes que seguro volaba por el espacio y no sentí ni ví nada. Les dije ya me voy y asintieron sin dejar de decirme no se puede parar por aquí así que circule nomás. Arranqué en seguida y mi niña se iba colando su bombachita, que ahora me dí cuenta que era de color blanca, completé el recorrido y me hizo estacionar a media cuadra de su casa , me pidió que la espere y que ya salía de nuevo, a los 20 minutos sale y me pide que la acerque a un boliche para jóvenes de la zona, así hice la dejé en la puerta cual si fuera su padre, quien deja su hija para que se siga divirtiendo. Antes me pidió el número de celular y ella me dió el suyo, con la promesa de continuar con esta aventurilla, no sin antes decirme que quiere un pantalón para las fiestas navideñas que ya estaban próximas. Me dió un beso y se bajó. Claro que nos encontramos de nuevo, pero Gisela llamó, claro que le dí plata para que se compre un pantalón. Si alguna nena este relato le gustó que lo haga saber y le cuento como fueron los otros encuentros con Gisela, mi pequeña bachiller. Chauuuu. Nene
Siempre me han dicho que follo muy y bien y a mi me encanta sentirme puta. Me llamo Sara, tengo 18 años y un buen cuerpo. Mido 1 metro 55 tengo una tetas bonitas pero no muy grandes y un buen culo que es la delicia de mis amantes. Todo empezo un dia que tenía clase de tutoria por la tarde con un profesor de una academia. Solo estabamos yo, el profesor, y un par de alumnos mas. Ese dia me sentia tan caliente que me puse una minifalda cortisima y un top sin nada debajo, tan solo un tanga rojo. 


